martes, 25 de julio de 2017

Calendario religioso romano: Sol Indiges -9 de agosto y 11 de diciembre-

Antigua imagen del Sol Indiges
Antiguos sacrificios en honor al Sol Indiges –o Sol Indigete-. El del 9 de agosto rito recibe el nombre oficial de Soli Indigiti in colle Quirinale, o bien el más específico de Solis Indigitis in colle Quirinale sacrificium publicum; el del 11 de diciembre, Agonium Solis Indigete (para más información ver el festival Agonium).

Etimologías de sol y de indigete
No pocos autores consideran que el nombre sol procede da la palabra etrusca Usil, siendo la deidad de la luz de los etruscos, pero también adoptado por los umbros. En este caso Varrón, el gran lingüista, se equivoca al buscar el origen del nombre sol. Así lo explica en su Lengua Latina V (68): “El Sol tiene su denominación, o bien porque así lo denominan los sabinos, o bien porque solamente (solus) él brilla, de manera que de este dios procede la luz del día.”
La palabra indiges/indigete es más compleja, aunque puede hacer referencia a diversos aspectos de la deidad:
  • Resaltar su origen autóctono, para distinguirlo de otras divinidades solares foráneas.
  • Simplemente significa “que pertenece a un sitio”, en referencia a Roma.
  • Que posee una labor específica, estando relacionado con la palabra indigitamenta.

Culto sabino
El culto al Sol fue instituido, según algunos autores, por el rey sabino Tito Tacio, poco después de la fundación de Roma –recordar que este rey gobernó junto a Rómulo-; culto que en tiempos imperiales se confunde con los cultos a Helios y a Apolo, ambos de origen griego. No debe confundirse este antiguo Sol con el culto al Sol Invicto, posterior y de origen oriental.

Aedes Solis et Lunae
En el interior del famoso Circo Máximo existe una antigua capilla en honor al Sol Indiges, honor que comparte con la diosa Luna. El dies natalis de este lugar sagrado es el 28 de agosto, aunque se desconoce el año de su inauguración. Ese día se ofercen sacrificios a ambas divinidades. Destaca una magnífica estatua del Sol Indiges conduciendo una cuadriga.

Mitos solares en el Lacio: Latino, Circe y el río Numicio
Según Virgilio, en su Eneida XII, el dios Latino es bisnieto del dios solar, como detalla del siguiente modo al describir al rey dispuesto para la guerra:
“Latino va montado en su carro
de majestuoso empaque que unce cuatro corceles. Resplandecen
en torno de sus sienes los doce rayos de oro,
el emblema del Sol, su antecesor.

Es una curiosa genealogía, pues habitualmente se le considera hijo de Fauno. Además, asegura que la célebre bruja Circe es a su vez hija del Sol y abuela de Latino, habitando en el promontorio conocido como Circeo, al sur del Lacio.
Este Sol Indiges, además de en Roma, recibe especial culto a lo largo del modesto río Numicio, donde posee altares a lo largo de su ribera. Este río se encuentra al sur del Lacio, entre las poblaciones de Lavinio y Ardea. Su mitología está relacionada con Anna Perenna y con el propio Eneas.

Una curiosidad geográfica: la pequeña Bantia
Además, en la pequeña ciudad osca de Bantia -al sur de Italia, en Lucania- destaca que culto al Sol Indiges se realice conjuntamente con Caelus Nocturnus –el cielo nocturno-, representando ambos la totalidad del firmamento. Extraño culto tan alejado de Roma, siendo el Sol Indiges de origen sabino.

Curiosidad histórica: el eclipse a la muerte de César
Tras la muerte del gran estadista y general, Virgilio detalla en sus Geórgicas I (465) un eclipse solar que causó gran temor: se consideró un mal presagio, una advertencia divina procedente del mismo Sol. Al parecer fue un eclipse especialmente largo y tenebroso, lo que provocó pánico y temor en las gentes:
 “Al Sol, ¿quién se atrevería a llamarlo mentiroso? En verdad es él quien con frecuencia nos advierte los ocultos tumultos que amenazan y que el engaño y las guerras fermentan en secreto. Él es también quien, extinguido César, se compadeció de Roma, cubriendo su brillante cabeza de obscura herrumbre y provocando el temor de una noche eterna a una generación impía.”

Pulvinar Solis
El 9 de agosto se ofrece al Sol un pulvinar junto a una capilla dedicada a Quirino –cerca de la Porta Quirinalis en la muralla serviana-, donde la divinidad solar posee un altar inaugurado por Tito Tacio. La familia que tiene el honor de organizar este rito es la gens aurelia –nombre que significa “dorado”, asociándolo al sol, cuyas etimologías comparten-. Para la ocasión se crea una plataforma temporal adornada con cojines y almohadones sobre un lecho, al estilo de un lectisternium, en la que la divinidad asiste como el principal invitado: una estatua reclinada o sentada es la figura principal de este evento. Se realizan, además, sacrificios en su honor. Durante este festival se ofrece un banquete a la divinidad y a los asistentes. Suelen ser comidas suntuosas en las que la familia organizadora se juega su prestigio.

Nota del autor
No sabemos si el Agonium Solis Indigete del 11 de diciembre lo organizaba la gens aurelia, aunque es improbable, al tratarse de un sacrificio estatal.

Curiosidad histórica: la batalla de Farsalia
Esta crucial batalla librada por Julio César contra Pompeyo Magno aconteció el 9 de agosto del 48 a. C. Saliendo César vencedor, dedicó ese día al Sol, posiblemente iniciando la costumbre del pulvinar anual en honor a la divinidad solar, ya que los sacrificios posiblemente sean más antiguos.

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