miércoles, 26 de abril de 2017

Calendario religioso romano: Septimontium –11 de diciembre-

Septimontium, la Roma primitiva

Celebración privada de los habitantes de los montes de Roma, poco antes del solsticio de invierno, como conmemoración del sinecismo entre los montes. Se celebra cada cinco años, siendo lustral, siendo muy popular en sus barrios. Augusto amplía el festival a toda la ciudad de Roma.

Nota sobre el sinecismo
Agrupación de pequeñas poblaciones independientes pero afines culturalmente para crear una entidad mayor, siendo notorios el caso de Roma y Atenas.
En el caso que nos atañe, Roma, los habitantes de los siete montes, latinos, estaban unidos en una liga o confederación; sin olvidar la cercanía de pueblos sabinos y etruscos, que tan decisivos e influyentes fueron en esta Roma primitiva.

El nombre Septimontium
Según Varrón, en su Lengua Latina V, 41, antes de que Roma fuese Roma, a la dispersa población que habitaba los montes y colinas romanas, se la conocía como Septimontium: “Donde ahora está Roma, fue designado con el nombre de Septimontium «Los Siete Montes» por tantos montes cuantos después la ciudad abarcó con sus muros.
Varrón tiene en mente los siete montes más conocidos de Roma, aunque el festival se desarrolla en otros. Al suroeste del Septimontiun se funda la llamada Roma Quadrata, habitada por latinos y sabinos, además de etruscos; ambas poblaciones se unen para formar lo que será Roma.

Cercado de montes
Otros autores, además, consideran que el nombre del festival no hace referencia al número de montes, sino que hace referencia a saeptum montium, «cercado de montes», clarificando que se trataba de lugares poblados, bien delimitados y, posiblemente, amurallados. ¿Puede que se trate más o menos del mismo trazado que las Murallas Servianas?

Una fiesta singular
No aparece en los fastos estatales, pero sí en los calendarios rurales, siendo antiquísima. Se trata de un dies sacer, o feriae, aunque no del pueblo en general, sino de los montani pro montibus, los habitantes de los siguientes montes de Roma: Palatino, Veliae, Fagutali, Cermalo, Caelio, Oppio y Cispio –incluyendo el barrio de Subura-. Debido a su antigüedad, el Capitolio, el Quirinal y el Viminal no están incluidos; aunque algunos autores difieren al respecto, incluyendo alguno de estos.
Como curiosidad, citar que los montes Cispius, Caelius y Oppius hacen referencia a héroes epónimos, héroes que dan nombre a esos montes, siendo los siguientes: Laevius Cispius, Caelius Vibenna y Opiter Oppius.

Columela y sus habas septimonciales
Este autor hace referencia al festival en su libro Sobre la labranza II, 10, indicando que es momento propicio para la siembra de legumbres –en este caso habas-. Es habitual que los festivales fijos sirvan como referencia agrícola: “Las habas no toleran el terreno delgado o arenoso; en cambio, suelen darse muy bien en las tierras prietas. Debe sembrarse una parte a mitad del tiempo de siembra, otra parte al final: es la llamada siembra «septimoncial».”

El caso es que Columela, que no era oriundo de Roma –era gaditano-, conocía el festival, siendo prueba de la notoriedad del mismo, pese a su carácter exclusivo y privativo de Roma. Su pasaje, sin dejar de ser interesante si eres un amante de las habas, indica sobre todo lo popular del festival.

El festival
Antiguo, prácticamente una reliquia entre los propios romanos. Se inicia, por tradición, con una procesión entre el Palatino y el Esquilino, realizándose sacrificios en cada uno de los siete montes –muy cerca de los santuarios de los argei-; aunque es posible que solo se realicen sacrificios en el Palatino y el Velia. Posiblemente las víctimas propicias sean carneros.
El sacerdote encargado de este festival es el flamen Palatualis. Su nombre procede de Palatuar, el nombre más antiguo que se conoce del monte Palatino, creyéndose, además, que se trata de una diosa protectora de dicho monte. En tiempos históricos se considera que el sacrificio que se realiza en este monte es en honor a Pales, divinidad de los pastores y el ganado lanar (ver Parilia). A Pales se le identifica con Palatuar, siendo la misma divinidad. Por ello, se considera que también se realiza una lustración simbólica de ganado.
Poco más sabemos del festival, aunque gracias a Suetonio y Plutarco tenemos algunos detalles del mismo, como se explica a continuación.

Domiciano y el festival
Suetonio, en su Vida de Domiciano, 5, nos describe el modo en que el emperador patrocinaba este festival, siendo algo singular en su fondo y forma: “Dio tres veces al pueblo donativo de trescientos sestercios por cabeza, y durante un espectáculo de gladiadores le ofreció un opíparo festín con ocasión de las fiestas del Septimontium, haciendo distribuir los víveres a los senadores y caballeros en cestas de pan, y a la plebe en unos capazos, y poniéndose él a comer el primero; al día siguiente hizo lanzar a los espectadores regalos de todo tipo, y, como la mayor parte habían caído en las gradas destinadas al pueblo, prometió cincuenta bonos a cada uno de los sectores reservados al orden senatorial y ecuestre.”

Domiciano ofrecía donativos, espectáculos gladiatorios y banquetes públicos. Es muy posible que otros emperadores también ofreciesen los mismos parabienes durante el festival, lo que explicaría la popularidad del mismo, tanto entre la plebe como entre los honestiores.

Prohibición de carruajes
Plutarco, en sus Cuestiones romanas, 69, indica una curiosa prohibición durante el festival: “¿Por qué en la festividad llamada Septimontium se cuidaban de no utilizar carros de animales uncidos y aún hoy quienes no menosprecian a los antiguos se cuidan de ello? Esta festividad la celebran para conmemorar la anexión de la séptima colina de la ciudad, por lo que Roma se convirtió en Ciudad de Siete Colinas.
¿Acaso, y según algunos romanos piensan, a causa de que la ciudad no estaba uncida por completo en todas partes?
¿O esto, por el contrario, no tiene nada que ver con la cuestión y piensan, una vez realizada la gran labor de consolidación, que la ciudad ya ha cesado de crecer en extensión, y ellos se tomaron un descanso y se lo dieron también a los animales que habían colaborado en su trabajo y les concedieron el disfrutar en el ocio de la fiesta común?
¿O quisieron que la presencia de los ciudadanos honrara y adornara siempre toda festividad pero especialmente la celebrada en honor de la consolidación de la ciudad. Y para que no abandonasen la ciudad, cuya fiesta se celebraba, no se les permitió hacer uso de carruajes durante aquel día?

Durante el festival está prohibido que los carruajes circulen por los montes, aunque según puede deducirse de las palabras de Plutarco, no todo el mundo respeta esta sagrada tradición.

lunes, 24 de abril de 2017

Calendario religioso romano: Feroniae –13 de noviembre-

Denario augustal representando a Feronia

Festival dedicado a Feronia, diosa sabina de la naturaleza salvaje; este día también está dedicado a Fortuna Primigenia, ambas divinidades muy unidas a la ciudad de Praeneste.

La diosa Feronia
Su nombre deriva del sabino feres, “terreno no cultivado”, en contraposición con el mundo civilizado agrícola, aunque no como un opuesto negativo –aunque otros consideran que su nombre procede de ferus, silvestre, animal salvaje-. Feronia es divinidad que habita en el linde del mundo silvestre y el agrícola. Puede considerarse que se trata de la naturaleza salvaje, sin domesticar, pero que es propicia a ello, siendo benefactora de la humanidad.
Es celosa de su privacidad, la que protege del modo que sea, como revela curiosamente Plinio el Viejo en su Historia Natural, II, 146: “En Italia, entre Terracina y el Templo de Feronia dejaron de hacer torres en tiempos de la guerra civil, al no quedar en pie ninguna de ellas por los rayos.” Se explica el fenómeno meteorológico, la inusual tormenta eléctrica, como una manifestación clara de la diosa por no tener vínculo alguno con las ciudades, símbolos de civilización. Feronia es agreste, y así desea permanecer. Una divinidad “salvaje” que no deseaba tener vínculo alguno con la ciudad, aunque cabe destacar que no se trata de una divinidad hostil: es patrona de los mercados agrícolas rurales.
Entre los sabinos se emitió moneda con su efigie, lo que muestra su importancia entre estas gentes.

Según Dionisio de Halicarnaso la diosa recibe tres epítetos diferentes:
  • Antóforos, portadora de flores
  • Filostéfanos, amante de las coronas
  • Perséfone, aunque esta más inusual

Érulo, el rey-demonio
La diosa Feronia tiene escasa mitología, aunque destaca su hijo Érulo, identificado como uno de los antiguos reyes de Praeneste, nombrado por Virgilio en la celebérrima Eneida. En ella se nos narra como un nostálgico Evandro, rey fundador de Palantia, lo había vencido en combate personal. Extraño y singular ser con tres cuerpos y tres almas, siendo similar al gigante Gerión:

“Ah, si quisiera Júpiter devolverme mis años juveniles,
Como era entonces cuando al pie de los muros de Praeneste
Arrollé la vanguardia de enemigos
Y quemé vencedor pilas de escudos
Y mandó este mi brazo a las simas del Tártaro
Al rey Érulo, aquel a quien su madre Feronia –horroriza contarlo-
Dio al nacer tres vidas. Le era dado vestir tres armaduras.
Tres veces era fuerza darle muerte.
Pues le arranco las tres, este mi brazo, con sus tres armaduras.”

El santuario de Lucus Feroniae
Posee numerosos santuarios silvestres en Italia central, aunque el más célebre y conocido está en Feronia, muy cerca del Monte Soracte –ver entrada en el blog sobre la licantropía y el dios Sorano-. Este lugar recibe el nombre de Lucus Feroniae –Bosque sagrado de Feronia-, destacando lo poco poblado de la región y sus frondosos y primigenios bosques.
En este lugar, desde antiguo, los sabinos, latinos y etruscos, se reúnen para mercadear, sin preocuparse de conflictos bélicos: todos respetan la naturaleza sagrada del santuario, siendo Feronia muy celosa del respeto debido a ella. Feronia es adorada por los tres pueblos antes citados.

Tito Livio, en su Historia de Roma XXVI, 11, 9, nos narra el saqueo que sufrió el santuario a mano del temible Aníbal durante las Guerras Púnicas, además nos detalla cómo las gentes de alrededor lo empleaban como refugio de sus riquezas agrícolas y pecuniarias y el temor que despertaba la deidad: “Desde allí continuó hacia el bosque sagrado de Feronia, cuyo templo era en aquellos tiempos famoso por sus riquezas. Los habitantes de Capena y demás convecinos llevaban allí las primicias de sus cosechas y otros presentes, de acuerdo con sus posibilidades, y lo habían adornado con gran cantidad de oro y plata. De todas estas donaciones fue entonces despojado el templo. Después de la marcha de Aníbal se hallaron grandes montones de bronce, pues los soldados tiraban las piezas impulsado por el temor religioso. Sobre el despojo de este templo no hay duda entre los historiadores.”

Debido a ello, a Feronia también se la considera garante de las primicias agrícolas, aunque pueda parecer contradictorio.

Estrabón, en su Geografía, V, 2, 9, al describir someramente el santuario, destaca un curioso rito extático asociado al mismo: “La ciudad de Feronia se encuentra al pie del monte Soracte y tiene el mismo nombre que una divinidad del lugar que goza de gran veneración entre los habitantes de entorno; de hecho, en este lugar se levanta su santuario, en el que se celebran asombrosas ceremonias: así, poseídos por esta diosa, pasan con los pies desnudos sobre una gran superficie de carbones y ascuas ardientes, sin sentir dolor, y una muchedumbre de gentes se reúne en comunidad con motivo de esta fiesta solemne, que se celebra cada año, y para adorar a la citada diosa.”

En tiempos de Augusto, el lugar obtiene la categoría de colonia –siendo poblada con veteranos de guerra-, un gran honor, con el nombre de Colonia Iulia Felix Lucoferensis, disponiendo de anfiteatro –con capacidad para cinco mil espectadores-, basílica, termas y otros edificios públicos, ideales para celebrar su festival anual.

El santuario de Terracina
Situado a pocas millas al noroeste de Terracina –también llamada Anxur-, en la costa sur del Lacio. El santuario domina un bosquecillo. Aquí es costumbre que los esclavos manumitidos vayan en busca de su pileus, el gorro que les identifica como libertos. Lo habitual es que estos esclavos sean manumitidos en pleno mercado, siendo un evento multitudinario con más que suficientes testigos de la liberación.
Debido a la naturaleza de Feronia, se la considera protectora de los libertos e incluso de los esclavos, representándolos. Es una de las deidades más vinculadas a los libertos y las clases humildes. En este santuario se veneran a dos deidades, puer Iuppiter –Júpiter niño-, también llamado Anxyrus; y a Iuno virgo, identificada como Feronia.

El santuario en Roma –lucus Feroniae in Campo Martio-
Tras una guerra con los sabinos en el siglo III a.C., vencidos por el cónsul Curio Dentato, y por medio de evocatio –una petición formal a una divinidad para abandonar su ciudad para instalarse en Roma-, se inauguró un templo a Feronia en el Campo de Marte, cerca de la porta Salaria.

Notas sobre el festival
No se tiene una descripción exacta de su festival, aunque se puede tener una idea aproximada del mismo; sin embargo, es posible que no se celebrase en la propia ciudad de Roma, sino en sus santuarios rurales de Italia central, denominándose Feroniae in campo.
Comerciantes, artesanos y labradores aprovechan el festival como día de mercado, siendo así desde muy antiguo. Se trata de grandes ferias, de las más concurridas y activas de Italia, muy vinculadas al mundo rural. Los libertos suelen realizar donaciones en sus santuarios, siendo perfecto realizarlos durante el festival –o bien, celebrando el día de su liberación-. Los labradores utilizan los santuarios como grandes hórreos, ofreciendo sus primicias.
Estrabón, como ya se ha podido leer, narra los singulares ritos que se realizan en sus santuarios. Otro detalle del culto a Feronia se desarrolla en su santuario de Trebula Mutusca, ciudad sabina al norte del Lacio. Abundan los olivos en la zona, y allí viven multitud de pájaros carpintero, los cuales están asociados a dos divinidades: Marte y Feronia. Cuando hace referencia al primero se le llama picus martius, y cuando hace referencia a la diosa, picus feronius. Al pájaro carpintero se le atribuyen varias cualidades, una de ellas es estar vinculado al fuego, siendo portador del mismo –o protector-, y la otra, es que se le atribuye cierta capacidad profética. Por lo que no sería raro ver oferentes solicitando el favor de Feronia y su pájaro.

Mapa localizando Feronia -en azul- y el territorio sabino



lunes, 17 de abril de 2017

Calendario religioso romano: Ludi Plebeii –del 4 al 17 de noviembre-

Localización del Circo Flaminio en el Campo de Marte

Juegos en honor de Júpiter organizados por los ediles de la plebe, siendo el reverso plebeyo de los ludi romani de septiembre.

Origen
Se desconoce cuándo comenzaron, aunque se tiene información de los mismos desde el 220 a. C., posiblemente para contentar a la plebe, siendo similares a los grandes ludi romani. Por ello están organizados por los ediles de la plebe, siendo una forma de contentar al pueblo y darle notoriedad.
Según algunos autores su origen se remonta a la época regia de Roma; otros, sin embargo, la retrasan hasta la república. Es posible que los plebeyos lo celebrasen de un modo un tanto informal –un único día, el 13-, hasta añadirse a los calendarios oficiales y públicos en el 220 a. C., ampliando los días poco a poco.

El circus de los plebeyos
Se celebran en el Circo Flaminio, en el extremo meridional del Campo de Marte, muy cerca del Tíber, siendo algo singular; lo más habitual en este tipo de ludi es organizarlos en el Circo Máximo. Pero el hecho de que el circo fuese inaugurado por un plebeyo, el censor Gayo Flaminio Nepos en el 220 a. C., es determinante: hasta los plebeyos tienen su orgullo, siempre ávidos y sensibles con su libertad política –en contrapunto al poder de los patricios u honestiores-. Los únicos juegos que comparten este circo son los ludi taurii quinquenales.
Los ediles plebeyos son los encargados del mantenimiento de los edificios públicos y de la organización de algunos festivales y juegos, como estos ludi plebeii, siendo representantes políticos de los plebeyos y garantes, en teoría, de su voz, autoridad y voluntad.
Desgraciadamente para los plebeyos, a lo largo del imperio el Circo Flaminio verá disminuir su longitud: de los originales quinientos metros aprox., terminará con unos trescientos. Además, se trata de una estructura sencilla, en nada comparable al Circo Máximo. En tiempos de Domiciano es un terreno llano utilizado como mercado y desalojado para celebrar los ludi. Posteriormente, se edificará una estructura más sólida y permanente.

Nota del autor: también es posible que el autor Valerio Máximo se equivoque, y estos ludi se celebrasen en el Circo Máximo. ¡Que los dioses sean benévolos si existe tal equívoco!

¿Cómo se organizan estos juegos?
No tenemos mucha información al respecto, pero al ser similares a los ludi romani, aunque no tan magníficos, comenzarían con una procesión, con un sacrificio posterior en honor a Júpiter, culminando con los juegos circenses –aunque existe discrepancia, al no disponer el Circo Flaminio de infraestructuras para carreras de carros; quizás se trataba de carreras de caballos, aunque esto es inusual en el mundo romano-.
Es muy posible que estos ludi incluyan combates de luchadores y pugilistas, así como ludi scaenici, juegos gladiatorios; y quizás competiciones atléticas. El día 13, de forma idéntica a los ludi romani, se celebra un epulum Jovis, un banquete público en honor a Júpiter.

Nota del autor: la forma más sencilla de entender estos ludi es imaginarlos como unos ludi romani más austeros, con menor pompa, pero muy vivos, siendo la encarnación de la voluntad y libertad de los plebeyos tras los conflictos que se vivieron en tiempos de la República, época de grandes tensiones sociales y económicas.

jueves, 6 de abril de 2017

Calendario religioso romano: October Equus –15 de octubre-


Carreras en honor a Marte, y posterior sacrificio del caballo ganador, siendo uno de los festivales más antiguos y llamativos de Roma.

Desacreditando el origen troyano del festival
Algunos autores griegos, especialmente Timeo, consideran que el origen del festival se remonta a la guerra de Troya. Cierto es que no pocos eruditos romanos y no pocas familias romanas de antigua raigambre, vinculan la fundación de Roma con los troyanos huidos a Italia. Por lo tanto, el fatídico Caballo de Troya, maldito regalo de los aqueos, fue la perdición de la gran Ilión; y, por extensión generacional, una ignominiosa trampa para los propios romanos como descendientes de los troyanos. Consideran, por ello, que en el october equus se sacrifica a un caballo como “castigo” por aquella afrenta bélica.
Polibio, en sus Historias XII, lo desmiente con sencillez: “Timeo, dice que los romanos conmemoran todavía hoy, en un día determinado, la caída de Troya y que arrojan lanzas contra un caballo de guerra en un sitio denominado «el Campo», lo cual se explica porque la toma de Troya se efectuó por medio de un caballo de madera. ¡He aquí lo más pueril! Según esta explicación deberíamos llamar a todos los bárbaros descendientes de los troyanos; en efecto: todos los bárbaros, o al menos en su gran mayoría, siempre que han de iniciar una guerra o han de arriesgarse contra alguien jugándose el todo por el todo sacrifican un caballo y conjeturan el futuro por el modo como se desploma la bestia. Pienso que, en este aspecto de su irreflexión, Timeo evidencia no sólo ignorancia, sino también, y en grado mayor aún, impertinencia: del hecho de que los romanos sacrifican un caballo ha deducido directamente que lo hacen por su creencia de que Troya fue conquistada por la argucia del caballo.”

Otro autor, Festo, nos detalla algo el festival y, nuevamente, desmiente su origen troyano: “Caballo de octubre: se llama así al que es sacrificado anualmente en honor de Marte, en el Campo de Marte en el mes de octubre, el caballo derecho de la biga victoriosa en una carrera. Por su cabeza solía producirse una pelea muy violenta entre los de la Subura y los de la Vía Sacra. Estos últimos pretendían fijarla a los muros de la Regia; aquello, a la torre Mamilia. Y la cola del mismo caballo se lleva con gran rapidez a la Regia, para que de ella gotee la sangre sobre el hogar, para ser empleada en ritos de la divinidad. Dicen que esta víctima se inmola en honor a Marte, dios de la guerra y no, como cree el vulgo, porque se vengaran sobre él, ya que los romanos son oriundos de Troya, y los troyanos fueron capturados mediante la efigie de un caballo.”

Apuntes sobre el festival, según Plutarco
Gracias a sus preguntas en sus Cuestiones romanas (97), nos detalla algo más el festival: “¿Por qué en las idus de diciembre –lapsus del autor, ya que se trata de octubre-, cuando se celebran las carreras de carros, el caballo del lado derecho del tiro del carro vencedor es sacrificado a Marte y, después, se le corta la cola, se lleva a la zona llamada Regia y se salpica de su sangre el altar, mientras que unos que bajan de la llamada Vía Sacra y otros de la Subura se pelean por su cabeza?
¿Acaso, según algunos dice, castigan a un caballo por considerar que Troya había sido tomada por un caballo, porque, en verdad, son: «ilustres vástagos de los troyanos mezclados con hijos de los latinos»?
¿O porque el caballo es fogoso, belicoso y marcial y sacrifican a los dioses lo que les es particularmente afecto y apropiado, y el vencedor en las carreras es sacrificado, por ser Marte la divinidad específica de la victoria y el poder?
¿O, más bien, porque la obra de la divinidad es firme y quienes permanecen en sus puestos vencen a los que no permanecen y huyen, y la velocidad es castigada como recurso de cobardía y enseñan simbólicamente que no hay salvación para quienes huyen?

¿Cuál es el origen del festival?
Se desconoce con exactitud, pero debido a su conexión con otros festivales –como las Parilia-, se estima que se remonta a la misma fundación de la ciudad. Además, el sacrificio de un caballo y su guirnalda de panes –como se explica más adelante-, nos muestra a un Marte arcaico, vinculado al campo, antes de convertirse en un dios de naturaleza más bélica.
Por lo tanto, se trata de un festival de purificación guerrera –las tropas tradicionalmente regresaban de la guerra por esas fechas- y agrícola, simbolizando los panes, fruto del cereal, como el logro de mantener los campos sembrados libres de enemigos.
Ya desde antiguo nadie se atrevía a poner fecha exacta al festival, ni nombrar un fundador con nombre propio.

La carrera y el sacrificio
Se realiza en el Campo de Marte una carrera de bigas –carros tirados por dos caballos-. Es posible que el sitio concreto de la carrera sea el llamado Trigarium, en la zona noroeste del Campo de Marte, fuera del pomoerium, el límite sagrado de la ciudad.
De la biga ganadora, se escoge al caballo de la derecha para ser sacrificado. El caballo situado en esa posición es, debido a la naturaleza de la carrera, el más fuerte y veloz.
Al caballo se le sacrifica, en un lugar denominado ad Nixas, con una lanza sagrada consagrada a Marte, guardada en la Regia. Se trata de un arma ritual que simboliza a la misma deidad. Aunque no lo sabemos con certeza, es muy posible que el oficiante sea el flamen martialis, acompañado de los pontífices. Tras el sacrificio se cortan la cabeza y la cola del caballo.

Caput acris equi
La cabeza es motivo de dura disputa. Dos barrios luchan por ella, en una contienda casi bélica: los habitantes de la Vía Sacra y los de la Subura. Si ganan los primeros, la cabeza se fija en la Regia –antigua residencia de los reyes romanos-; si los segundos logran hacerse con ella, en la torre Mamilia, lugar vinculado a la gens mamilia, que en el pasado estuvo relacionada con Tarquinio el Soberbio, el último rey de Roma.
La cabeza se fija con una lanza –posiblemente la lanza sagrada-, expuesta al público. Una vez allí, se adorna con una guirnalda de panes, como señala Festo: “Rodeaban con panes –como una guirnalda- la cabeza del caballo inmolado durante los idus de octubre en el Campo de Marte, porque este sacrificio se hacía por el éxito de la cosecha, y se inmolaba un caballo mejor que un buey porque un caballo es apropiado para la guerra, el buey para producir la cosecha.”

Es gran motivo de orgullo para el barrio vencedor lograr esta cabeza, arrebatada a sus adversarios tradicionales. Cabeza, además, que adquiere las características propias de un talismán.

Nota del autor: en origen el Campo de Marte era terra regis, terrenos de cultivo pertenecientes a los reyes romanos. Es posible que en los primigenios festivales del caballo de octubre, la cabeza fuese ofrecida al rey como ofrenda religiosa.

Cauda
La cola se coge recién cortada, siendo llevada hasta la Regia en una carrera a pie. Una vez allí, se esparce sangre sobre el altar de Vesta. Existe controversia sobre que es exactamente la cauda, la cola del caballo. Se considera que puede tratarse de un eufemismo para denominar los genitales del animal, del falo; siendo, a mi parecer, lo más plausible. Contiene más sangre que la cola de un caballo, haciendo posible al corredor llegar hasta el altar y esparcir algunas gotas sobre el mismo. Además, la simbología del falo está relacionada con la fertilidad, siendo a su vez un elemento apotropaico, un talismán contra el mal de ojo.

Suffimen
Con la sangre del caballo sacrificado, junto a otros elementos rituales, se elabora un sahumerio de gran importancia para la religión romana. Ovidio, en sus Fasti IV, nos detalla someramente los ingredientes del suffimen: “Los materiales para ese sahumerio serán la sangre de un caballo y la ceniza de un ternero; el tercer ingrediente, el tallo vacío de un haba dura”.
Se trata, concretamente, de un producto sagrado elaborado por las vestales, mezclando las cenizas provenientes de los fetos de las vacas sacrificadas durante la Fordicidia, la sangre proveniente del caballo sacrificado durante el October Equus, y las cenizas de vainas de habas.

Nota del autor: sin embargo, no pocos autores modernos consideran que el caballo mencionado por Ovidio no es el sacrificado en el October Equus, tratándose de otro diferente, mutilado expresamente para la elaboración del suffimen.