viernes, 5 de octubre de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición: Las etapas de la vida



Finalizado otro capítulo de ambientación. En esta ocasión describiendo algunos aspectos de la vida cotidiana; en concreto, las etapas vitales encarnadas en el nacimiento, el paso a la edad adulta, el matrimonio y la muerte. Una herramienta narrativa y descriptiva para dar vida a aspectos que, al menos en principio, parecen cotidianos. Pero tantas cosas pueden suceder durante un parto –presagios, brujas entrometidas, engaños-; o durante el paso a la madurez de un ciudadano, un hecho público que bien pueden aprovechar adversarios de la familia; los matrimonios con sus intrigas políticas, envidias y conspiraciones femeninas; y que decir de un funeral, acto solemne vinculado a las herencias, el honor y el temible Inframundo, tan presente entre los vivos.

Y ahora toca pensar que nuevo aspecto describir a continuación…

Nacimiento
Comadronas
Niño o niña
Un curioso “método” para facilitar el parto
Los casi infinitos poderes sobrenaturales relacionados con el recién nacido
El parto
  • Dos supersticiones sobre el tipo de parto, según Plinio el Viejo
Tras el parto
Nodrizas –nutrix-
Dies lustricus
Registro de nacidos
Expositio
  • Crepundia y medallitas quebradas

Paso a la edad adulta (para los varones libres)
Fecha apropiada
Transición
Depositio barbae
Deductio in forum

Matrimonio
Iustae nuptiae
Esponsales
  • Repudium
Dote
Escogiendo el día propicio
Víspera de la boda
La ceremonia nupcial
Banquete nupcial
Rapto
Ritos en su nuevo hogar
Concubinato
Contubernio

Ceremonias funerarias
Conclamatio
Exposición del fallecido
Registro del deceso
Cortejo fúnebre
En el cementerio
  • En el campo
Un par de tipos de tumbas singulares
Inhumación y cremación
  • Inhumación
  • Cremación
Ceremonias posteriores
Unas notas legales
Novendiale
Collegia funeraticia
Sobre la profanación de tumbas


lunes, 13 de agosto de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición: La noche en Roma

Magnífica recreación de la noche romana por Enrico Marini
Finalizado otro capítulo de ambientación. En este caso la protagonista es la noche y como se vivía, ya fuese en la ciudad o en el campo. Desde las agradables penumbras de un banquete a un ebrio paseo por la ciudad, hasta las tinieblas campestres y los seres que acechan en la oscuridad de otro mundo. Sin olvidar cómo se iluminan los romanos, algunas de sus supersticiones y algunas cosillas de brujas.

Otro paso más para AM, lusitores e Iniciadores. ¡Fors Fortuna!

Cuando se extingue el día
La noche en tiempos modernos
Un apunte sobre el cielo nocturno y la mentalidad del hombre antiguo

Las vigilias
Clepsidras militares
La noche avanza…

Bruma, el solsticio de invierno
Pero, ¿cómo se calcula la fecha de la bruma?
Recolección sagrada contra maleficios

Cómo se iluminan los romanos
Antorchas
  • Curiosidad: ¿Cómo se fabrican las maderas para las antorchas?
Candelas
Lucernas
  • Candelabrum
Linternas

La ciudad mundana
Ciudades pequeñas
Collegium iuvenum
¿Qué puede uno encontrarse en la urbana noche romana?
  • Tabernas y lupanares por doquier
  • Borracheras y peleas
  • El silencio ensordecedor de la noche
  • Amores furtivos
  • Criminales
  • Banquetes

Las tinieblas campestres
El lobo, encarnación nocturna
Latrones
  • Trampas para lobos y hombres
Fauno y su comitiva
  • Lobos de las Faunalias
Encrucijadas
  • Capillas a Diana

Brujas nocturnas
Las que dicen serlo…
…y las que sí lo son.

Seres monstruosos
Sueños y pesadillas
  • Ephialtes
Fantasmas
Licántropos y versipellis
  • ¿La plata, dañina para los licántropos?
Aves nocturnas
  • Trucos y hechizos de la lechuza
Demonios sedientos de sangre
  • Un tipo de Lamia –hay varias-, según un extracto del Suidas
  • Empusa, según un extracto del Suidas
  • Las striges, según Ovidio en un extracto de sus Fasti
  • El gello, según Zenobio en un epítome de la Suida
Y como siempre, este humilde scriptor acepta sugerencias ;)

jueves, 26 de julio de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición: Viajando por el Imperio


Cerrado un capítulo doble de pura ambientación: Viajando por las calzadas del Imperio y el cursus publicus, el correo imperial. Siempre redactado desde la más pragmática de las ópticas. ¿Cómo son los albergues en los caminos? ¿Se paga aduana por transitar dentro del Imperio? ¿Qué equipaje es el más adecuado para viajar? ¿Qué es exactamente el cursus publicus? Un paso más para Arcana Mvndi, lusitores e Iniciadores. Este humilde escriba solo pide algo de paciencia.

Y como siempre, añado un índice (siempre provisional, ya que si las Musas me atormentan y aconsejan, siempre añado alguna cosilla más):

Viajando por las calzadas del Imperio

Las calzadas
Cómo Roma ha unido el mundo
Prioridad de paso
Viae rusticae
Mantenimiento de las calzadas
Miliarios
Altares a Mercurio

Aduanas
¿En qué lugares se aplica el portorium? ¿Y en cuánto consiste el pago?
El problema de los artículos de lujo
Stationarii milites

Preparándose para el viaje
¿Cuándo viajar?
Un pequeño acto religioso
Oneirocritica: consultado al intérprete de sueños
Itineraria adnotata
Suministros
Vestimenta y equipo apropiado
  • Calzado
  • Abrigo
  • Equipo variado
  • El equipaje de un viajero pudiente

Tipos de transportes
A pie, caballo o mula
Litera
Carros rápidos
Carromatos
Alquiler de carros
Legislación sobre los carros

Viajeros
¿Qué clase de viajeros peculiares pueden encontrarse en Arcana Mvndi?

Albergues
Caupona
Hospitium
Stabulum
¿Quiénes frecuentan estos lugares?
Nombres de albergues

Cursus publicus

Historia
Angaria
República romana
Imperio

Organización
Praefectus vehiculorum
Tabularius a vehiculis
Diploma
  • A diplomatibus
  • Beneficios
  • Evectio y tractoria
  • Mal uso de los diplomas, falsificación y fraude

Cursus velox y cursus tardus
Cursus velox
  • Veredarius: jinetes correo
  • Carros
Cursus tardus

Mansiones y mutationes
Mansion
Mutatio
Personal adscrito a las mansiones y mutationes
  • Manceps
  • Personal de servicio
  • Mansionarius

sábado, 14 de julio de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición: los bajos fondos en el Imperio


Finalizado el capítulo dedicado al mundo criminal en Roma. Un capítulo de pura ambientación que espero sea útil para los lusitores que deseen recrear uno de los aspectos más sórdidos y brutales de la antigüedad. Escrito con la idea de que sea una herramienta práctica y fuente de ideas para el Iniciador. ¿Qué tipos de criminales existen? ¿Cuáles son las penas por los delitos? ¿Cómo se hace un buen soborno? ¿Cómo se trucan unos dados para apuestas? ¿Cómo es la prostitución?

Poco a poco Arcana va adquiriendo nueva forma. ¡Que los dioses me den sabiduría y fuerza!

Añado lo que podría ser un índice del capítulo. Es la mejor forma de mostrar su contenido:

Los bajos fondos en el Imperio
“Pérfidos, malignos, sórdidos…”
Populi infamanti
Laverna, diosa de los ladrones y criminales, incrementa sus filas
Infamia

Delicta: algunos delitos y sus penas
Calumnia: falsa acusación
Falsum: falsedad, falsificación
Furtum: hurto, robo con violencia
Incendium: incendio, intencionado o no
Injuria: agresión física o verbal
Peculatus: malversación de caudales públicos
Plagium: secuestro
Repetundae: soborno
Veneficium: envenenamiento
Vis publica: violencia pública

Criminalis
Abactor: cuatrero
Canis: hombre de confianza
Captator testamenti: cazaherencias
Cleptes: ladrón de mercado
Deceptor: estafador, timador
Effractor: ladrón de pisos
Falsarius: falsificador
Fenerator: usurero, prestamista
Grassator: ratero callejero
Latro: bandido, salteador de caminos
Plagiarius: secuestrador
Sicarius: asesino

Un tipo especial de “criminal”: los soldados bandoleros
El bandido Julio Materno, terror en tiempos de Cómodo

Argot criminal

Algunas prácticas clandestinas
Apuestas
Sobornos

Seguridad privada

Prostitución
Quiénes lo practican
Pago de impuestos
Dónde se practica
Lupanares de los bajos fondos
Proxenetas
Aspecto de las prostitutas
Anuncios por todas partes
Un pequeño glosario relacionado con la prostitución
Diferentes nombres para denominar a las prostitutas

martes, 13 de febrero de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición: Oficios


En la versión anterior de AM se describían 22 oficios o profesiones. Variadas pero que considero incompletas. Con la perspectiva que da el tiempo, algunas me parecen demasiado genéricas y faltan otras propias del mundo romano. Por ello, en AM2E estoy desarrollando más oficios y los he desglosado en grupos: militares, espectáculo, liberales, bajos fondos y variado.

La intención es doble: ofrecer más profesiones a los lusitores y ampliar la ambientación, siendo una ayuda extra para el Iniciador. Recordar que aún queda mucho camino. Se pueden añadir más oficios –acepto sugerencias-, y la redacción no es definitiva.

A continuación los oficios. Nada como una muestra para que se entienda mejor mi idea:

Oficios militares
Auxiliar
Centurión
Correo imperial
Frumentario
Legionario
Marino
Pretoriano
Speculator Augusti
Stator Augusti
Tribuno militar
Urbaniciani
Vigil

Oficios asociados a los espectáculos
Auriga
Bestiario
Funámbulo
Gladiador
Lanista
Pugilista

Oficios liberales
Abogado
Arquitecto
Artista
Filósofo
Histrión
Librero
Médico
Senador

Oficios de los bajos fondos
Delator
Hetera
Matón
Praedonibus
Prestamista
Proxeneta
Salteador de caminos
Venefica

Oficios variados
Argentario
Buhonero
Funcionario
Libitinario
Parásito
Navegante
Tabernero
Trotamundo

lunes, 5 de febrero de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición


Ave, Iniciadores y lusitores, tras cierto tiempo meditando y haciendo acopio de fuerzas, he decidido redactar una segunda edición para Arcana Mvndi. Esta edición requiere reescribir el juego, por lo que llevará su tiempo. Creo que puedo ofrecer una versión de AM mejor que la anterior –al menos esa es mi intención-. Ahora sé más sobre el mundo romano, he sopesado las virtudes y defectos del sistema de juego, incluyendo la creación de personajes, el combate y la teurgia. Cuando se editó la versión anterior tomé nota del tipo de preguntas que me hacían los lusitores, por lo que pondré más ejemplos y explicaciones en el mismo juego.

La edición, a priori, será por medio de mecenazgo, salvo que llegue a un trato con alguna editorial. Aún es pronto para empezar a mostrar contenidos, aunque intentaré informar periódicamente sobre los avances de la escritura y los cambios de esta nueva edición. Por supuesto, leeré con detalle vuestros comentarios y sugerencias, sabiendo que no podré contentar a todos.

Tengo la intención de ofrecer más material, tanto para los lusitores como para los Iniciadores, por ello el juego estará dividido en dos manuales, ¡pero que nadie entre en pánico! Se venderían juntos. La idea es que los lusitores puedan manejar su manual y los Iniciadores el suyo durante las aventuras sin problema alguno. Facilita su consulta. No se tratará de dos manuales “pequeños”. Tanto uno como otro ofrecerán más material que en la versión anterior.

Y si el mecenazgo sale óptimo -¡escucha Fortuna mi plegaria!- me gustaría incluir una pantalla y dos libretos, uno de ellos orientado al combate y otro para el Iniciador. Sin olvidar aventuras, que tanto me han solicitado. La centuria de los hispanos es mi primera opción, y si es posible, incluiría al menos otras dos, Los dos Carontes y Neptuno Furioso.

Por lo tanto, ese es mi objetivo, un nuevo y mejorado Arcana Mvndi. ¡Espero que sea una realidad en un futuro no muy distante!

Un saludo desde las Hespérides

domingo, 17 de diciembre de 2017

Calendario religioso romano: Saturnalia -17 al 23 de diciembre-


Una representación muy libre de las Saturnales

El más célebre y conocido de los festivales romanos, un alegre y popular festejo en honor a Saturno, antigua deidad del Lacio. También es conocida como feriae Saturno o simplemente como Saturnales.

Las Saturnales de Macrobio
Sin duda, entre los autores clásicos, esta obra es la más indicada para comprender cómo eran las Saturnales, su naturaleza, origen e innumerables detalles que la conformaban. Se trata, además, de una fuente inagotable y magnífica de puro conocimiento sobre el mundo clásico pagano.

El culto a Saturno
Antigua divinidad del Lacio, encarnación de una perdida y olvidada edad dorada, en la que no existían ni bienes privados, solo comunes, ni existía la esclavitud. Primitivo y sencillo en esencia, enseñó los rudimentos básicos de la agricultura a las gentes ribereñas del Lacio, así como otras artes propias de las culturas civilizadas, como la acuñación de moneda.
Saturno es símbolo de riqueza agrícola –Varrón hace derivar su nombre de satur, «siembra»-, de plenitud material y moral; siendo padre, además, de divinidades tan importantes como Júpiter, Juno, Neptuno o Vesta. Su nombre aparece en el arcaico Carmen Arvale como Satur. No será hasta los últimos tiempos de la República en la que vemos identificado a Saturno con el griego Cronos, dios de la siembra y, aunque no exactamente, el tiempo.
Reinó, junto a Jano, en el llamado Monte Saturnio, en lo que sería el Monte Capitolino una vez fundada Roma. Varrón, en su Lengua Latina V (42), lo confirma, siempre desde una base etimológica: “Refiere la tradición que antes este monte se denominó Saturnius «de Saturno» y que por esto el Lacio era la tierra de Saturno (Saturnia), como la denominaba el poeta Ennio. Está escrito que en éste hubo una antigua ciudad, Saturnia. Aún ahora permanecen tres vestigios suyos: el que haya un templo de Saturno en su garganta, el que haya una puerta Saturnia que el jurisconsulto Junio sitúa allí en sus escritos, a la que ahora llaman Pandana, y el que, en las leyes de derecho privado correspondientes a edificios, detrás del templo de Saturno las paredes estén citadas como «muros posteriores de Saturno».
En la mitología grecorromana se considera que la diosa Ops, encarnación de la abundancia, es su consorte. Para ello ver los festivales de la Opiconsivia y Opalia.

Una curiosidad sobre el “cara o cruz”
Macrobio, en sus Saturnales, narra una anécdota sobre la denominación de la “cara y cruz” de las monedas en tiempos de Roma, teniendo en cuenta que Saturno arribó al Lacio en barco desde tierras lejanas, siendo acogido por Jano, señor de las tierras que después serían la ciudad de Roma. Jano, agradecido con el dios por desvelarle los secretos de la agricultura, compartió el trono con él: “Es más, como quiera que fuera el primero en acuñar moneda, también en esto observó deferencia hacia Saturno, de forma que, puesto que este había arribado en barco, por un lado se grababa, desde luego, un retrato de su propia cabeza, pero por el otro una nave, a fin de transmitir a la posteridad la memoria de Saturno. Que el bronce se acuñó así, aún hoy se advierte en un juego de azar, cuando los niños, arrojando denarios al aire, exclaman «¡cabeza!» o «¡barca!», siendo el juego prueba de la antigüedad.”

Origen del festival
Según los diversos mitos y tradiciones, tres son los posibles orígenes de este festival, aunque siempre asociados a Saturno. Macrobio en sus Saturnales I (7) nos los narra.

  • El primero de ellos, el más antiguo, tiene como iniciador al propio Jano: “Saturno desapareció de repente, y Jano planeó acrecentar los honores de aquel dios. En primer lugar, dio el nombre de Saturnia a toda la tierra que obedece a su dominio; luego le consagró, como si fuera un dios, un altar y unas fiestas que llamó Saturnales. ¡En tanto siglos las Saturnales preceden la fundación de Roma! Ordenó, pues, que Saturno fuera venerado con la grandeza del culto, como artífice, a su juicio, de una vida mejor: prueba de ella es su estatua, a la que añadió una hoz, símbolo de la cosecha. A este dios se atribuyen los injertos de renuevos, la crianza de árboles frutales y variopintos métodos para cultivar cualquier cosa fértil.”

  • El segundo origen recae en el casi omnipresente Hércules, héroe iniciador de multitud de ritos y cultos a lo largo de todo el Mediterráneo: “Hércules había abandonado en Italia a unos hombres, enfurecido, porque no habían vigilado su rebaño, o bien los había dejado allí deliberadamente, para que protegieran su altar y su templo de los asaltos. Estos hombres, pues, en cierta ocasión en que les atacaron unos bandidos, ocuparon una colina elevada y se les llamaron saturnios, por el nombre que también dicha colina recibía antes, y porque se sintieron protegidos por el nombre y el respeto de este dios, instituyeron, cuentan, las Saturnales, con la intención de que la propia observancia de una fiesta oficialmente declarada exhortara a los ánimos salvajes de sus vecinos a una mayor veneración por el culto.”

  • El tercer origen tiene como protagonistas a los pelasgos –antiguos habitantes de la Hélade-, que expulsados de sus dominios consultaron al Oráculo de Dodona, que les envió al occidente, en busca de la tierra de Saturno: “Partid en busca de la tierra de Saturno que habitan los sículos y los aborígenes, Cótila, donde flota una isla; cuando os hayáis unido a ellos, enviad el diezmo a Febo, y enviad las cabezas a Hades y un hombre a su padre”. Finalmente arribaron al Lacio y en un lago llamado Cutilias encontraron una isla flotante, “una masa de hierba, formada por la compactación del fango o por el espesamiento de la marisma, toda cubierta de matorrales y de árboles a manera de un bosque, y vagaba errante, sacudida sin cesar por la mares”, en palabras de Macrobio. Se trataba de las marismas primigenias de lo que sería Roma. Allí erigieron un altar a Saturno, instituyendo un festival en su honor, las Saturnales.

Tales son los orígenes atribuidos al mito. Según algunos autores clásicos –y modernos- el origen del festival, aunque antiguo, suele atribuirse al rey sabino Tito Tacio, a Tulo Hostilio o Tarquinio el Soberbio. Sin embargo, es muy posible que el inicio oficial de las Saturnales fuese el 17 de diciembre del año 497 a. C., bajo el consulado de Aulo Sempronio y Marco Minucio, a su vez, fecha de la inauguración del templo a Saturno.
Es posible, también, que todas las posibilidades sean admisibles. Con el tiempo, el culto y los festivales tienden a corromperse, y que cada uno de los protagonistas citados renovase las Saturnales, atribuyéndose su fundación.

El festival se prolonga –saturnaliorum dies-
En tiempos imperiales, la Saturnalia dura siete días, desde el 17 hasta el 23 de diciembre, pero no siempre ha sido de este modo. Al principio, según la mayoría de los autores, la Saturnalia se celebraba un único día: el 17 de diciembre; para ser más concreto, según el modo romano de calcular las fechas en los calendarios, el decimocuarto día antes de las calendas.
Debido a diversas vicisitudes históricas –la mayoría hechos irregulares y confusos- y a la propia popularidad del festival, se le han ido añadiendo días poco a poco. Por ejemplo, Julio César añadió dos días al mes de diciembre, por lo que la plebe comenzó a celebrar tres días de Saturnalia -¿Qué decimocuarto día antes de las calendas de enero debían celebrar, el antiguo o el nuevo?-. Años más tarde, el emperador Augusto, para acabar con este problema, decretó que el festival durase tres días. Calígula añade un quinto día –nada sabemos sobre el cuarto día-, al que denomina Iuvenalis. Suprimido durante algunos años, pero restaurado por Claudio.
Macrobio, en sus Saturnales I (10, 23), lo explica del siguiente modo: “Creo haber probado ya suficientemente que las Saturnales se celebraban de ordinario durante una sola jornada, a saber, en el decimocuarto día antes de las calendas, pero prolongadas más tarde a tres jornadas, primero por causa de los días que César añadió a este mes, luego por causa del edicto en el que Augusto asignó a las Saturnales tres días de fiesta, empiezan, pues, el decimosexto día y terminan el decimocuarto, el único día en que solían antes celebrarse. Ahora bien, se añadieron las Sigilares y su celebración prolongó el ajetreo del pueblo y la alegría religiosa hasta los siete días.”
La Sigillaria, o Sigilares, es un festival integrado en la Saturnalia, como se detalla más adelante.

Días festivos
Durante la festividad –oficialmente durante el 17, 18 y 19 de diciembre- no se pueden celebrar juicios ni reuniones políticas ni transacciones públicas, incluso las escuelas cierran, pero se permite apostar jugando a los dados y lo que se tercie. Marcial, en uno de sus Epigramas V (84) describe, con cierta emoción, el final de las Saturnalias, y como los niños y los tahúres añoran esos días de regocijo y absoluta libertad: “Al niño, triste ya por dejar sus nueces, vuelve a llamarlo el maestro chillón y el jugador de dados, traicionado de mala manera por el seductor cubiliete, arrancado hace un momento de la oscura taberna, borracho, pide perdón al edil […].
Además, en boca de Macrobio, “emprender una guerra durante las Saturnales está considerado como un acto sacrílego, y castigar a un culpable durante estos mismos días es de mal agüero.” De hecho, el festival es celebrado por los soldados en sus campamentos, donde se sortea que uno de ellos interprete al rey del banquete –aunque ellos lo llaman emperador, sin tapujos ni miramiento alguno (ver Saturnalicius princeps más adelante).

Días singulares para los esclavos
Días de fiesta que incluyen a los esclavos domésticos, que se ven libres de sus quehaceres cotidianos. Se les permite, como importante signo distintivo de su “libertad”, llevar el píleo –pileus-, el gorro de lana que distingue a los libertos. Incluso tienen libertad de expresión, lo que aprovechan para mofa de sus amos, criticar y mostrar su opinión sin temor a represalias –al menos, durante las fiestas-. Lo que Horacio denomina libertas Decembri.
Una de las curiosidades de las Saturnalias es la inversión del orden social. Por ello, los esclavos, aunque siempre preparan la cena, pueden organizar un festín empleando la mesa de su señor, toda una transgresión, ataviados, además, como ellos. Los autores difieren sobre si estos comen junto a su señor o antes de él. Lo más plausible es que varíe de casa en casa: algunos señores accederán a comer con sus esclavos, y otros, como Plinio el Joven, tenga dispuestas unas habitaciones acondicionadas para recluirse durante las fiestas; en su caso, por no ser amigo de bullicioso y borracheras. De hecho, algunos esclavos terminan bailando y cantando desnudos debido al vino y el deseo de escape de sus penurias diarias. Es momento de búsqueda de placeres y desenfrenos.

Ataduras de lana
La antigua estatua de Saturno, resguardada en su aedes –templo-, tiene los pies atados con una cuerda de lana durante todo el año. Solo se le desata durante las Saturnalias, liberándolo de sus rústicas ataduras. Tras ello se realiza un lectisternium, un sacrificio y un banquete público –convivium publicum-. Se tiene constancia de la celebración de este banquete público desde el 217 a. C. Los senadores y caballeros que acuden al sacrificio van ataviados con la toga praetexta, apropiada para las grandes ocasiones, aunque se despojan de ella durante el banquete.
Siendo algo singular, el sacrificio se realiza al modo griego –ritus graecus-, esto es, con la cabeza descubierta. Los romanos sacrifican capite velato, con la cabeza cubierta por un pliegue de la toga, símbolo de piedad. Macrobio lo explica del siguiente modo: “Allí, conforme al rito griego, se realizan las ceremonias con la cabeza descubierta, porque se supone que así solían hacerlo desde el principio, primero los pelasgos, luego Hércules.” Aunque la explicación puede estar en la propia naturaleza del festival: se invierte el orden social y la mayoría de las normas sociales –y religiosas- del resto del año.

Saturno con sus singulares ataduras de lana


¡Io Saturnalia!
Tras el banquete comienza oficialmente el festival. En ese momento, la multitud, enfervorecida, clama con sincera alegría el famoso Io, Io Saturnalia! Una frase que engloba tanto un grito característico durante las fiestas, como una expresión de júbilo e incluso una fórmula mágica y religiosa, tanto que puede proferirse en la vida cotidiana como una exclamación de satisfacción y regocijo.

Baño ritual y sacrificios privados
Los días 18 y 19 de diciembre, considerados oficialmente saturnales, es costumbre tomar temprano un baño, contrario a lo habitual: las termas se visitan a la tarde. Además, aquellas familias que tengan medios, sacrifican un lechón en honor a Saturno.

El mundo al revés
Las Saturnalias destacan por su principal característica: la inversión del orden social, es el mundo al revés. Por ello son tan populares entre la plebe, los esclavos y las mujeres. Es uno de los festivales más duraderos en el tiempo y entre todos los estamentos sociales.
Aquellos que no son ciudadanos pueden llevar la toga –más que un puede, es un debe-. Se considera de mal gusto ir vestido como se debe habitualmente. De ello se mofan autores como Marcial al ver a un conocido llevando la toga durante las fiestas: “No hay cosa más indecente que Carisiano, en los Saturnales va con toga.” Todo el mundo lleva el píleo, el gorro de los libertos. De ese modo no existen distinciones entre los órdenes sociales.
Los ciudadanos llevan, en cambio, la synthesis, un equivalente el batín moderno o al jubón, sin mangas y corto, un atavío propio para andar por casa, empleado para las cenas; es una prenda común para hombres y mujeres, muy popular entre los siglos I y II.
Aunque no se relacionan ludi sceanici –representaciones teatrales- durante el festival, las gentes suelen aprovechar la ocasión para disfrazarse –portando incluso máscaras-, buscando la mofa y la extravagancia, siendo similar al actual Carnaval. Tal es el libertinaje, que son habituales las bromas pesadas y de mal gusto, aunque ingenuas e infantiles en cierto sentido, como arrojar a la gente a las fuentes, cuyas aguas están heladas: ¡se trata de mediados de diciembre! Algunos autores describen ciertas extravagancias en algunas cenas, como falsas luchas de “gladiadoras” o ridículos combates entre enanos y grullas, a imitación de un mito sobre estos animales y los pigmeos.
Se permite el juego con apuestas, como se ha dicho anteriormente. Un viejo dicho reza: “Ahora tienes permiso, esclavo, para jugar con tu amo.” Son habituales las apuestas con dinero y nueces, siendo uno de los elementos propios de las fiestas. Es el primer y más humilde regalo que se hace: nueces.

El píleo, característico gorro de los libertos

Regalos
Los presentes entregados en la Saturnalia reciben el nombre de xenia, siendo los receptores habituales los amigos y familiares, así como a los conocidos a los que se deba algún favor.
Los autores antiguos hacen continua referencia a las nueces, el regalo imprescindible; y tras ellos, todo tipo de regalos, extravagantes, inútiles, buscando la broma y la sorpresa –como animales exóticos o una salchicha picante-, aunque algunos más recatados o considerados pueden ofrecer regalos de cierta utilidad –perfumes o cucharas-. Marcial, en uno de sus Epigramas se queja de un amigo, al enviarle los regalos que había acumulado los primeros días de fiesta y que no le interesaban.
Nuevamente Marcial en sus Epigramas XIV (XLVI) nos hace una relación posible de regalos, casi todos de índole alimentaria: “Las Saturnales han enriquecido a Sabelo, con razón se pavonea Sabelo y piensa y dice que no hay nadie más afortunado entre los abogados. Tales fastos y ánimos se los da a Sabelo medio modio de trigo y de habas molidas, tres medias libras de incienso y de pimienta, una longaniza con tripa falisca, una garrafa siria de vino tinto cocido, una helada orza libia de higos junto con unas cebollas y caracoles y queso. También llegó de parte de un cliente del Piceno un cestillo al que no le cabían unas sobrias olivas, un juego de siete copas esculpidas por el tosco cincel de un alfarero de Sagunto, obra de barro de un torno hispano, y un pañuelo adornado con un ancho arrequive de púrpura. Saturnales más fructíferas no las tuvo en diez años Sabelo.”
Como ejemplo, el emperador Heliogábalo sorteaba premios en sus cenas, como diez camellos, diez libras de plomo o diez moscas. El poeta Estacio hace referencia de la Alegría y la Picaresca como si de deidades se tratase en relación a las bromas, regalos y ambiente habitual de las fiestas.

Bagatelas por regalos
Un autor antiguo destaca una curiosa práctica. Algunos niños preparan pequeños y humildes presentes, envolviendo sencillos frutos –posiblemente nueces- en oropel, una fina lámina de latón que imita el oro. Estos regalitos los ofrecen puerta a puerta, con la esperanza de intercambiarlos por regalos de mayor valor.

Cerei
Otro regalo propio de esta festividad son las cerei, velas elaboradas en cera, símbolo de luz. Suelen regalarla los de más baja condición social a sus señores y superiores.
El origen de esta costumbre es incierta, aunque posiblemente esté relacionada con el propio diciembre y el fin del año, como pequeña muestra del regreso de la luz tras el solsticio de invierno. Macrobio, en sus Saturnales, considera, entre otras opciones, la siguiente: “Otros piensan que las velas de cera se envían precisamente porque, bajo el reinado de este dios, fuimos elevados, por así decirlo, de una vida grosera y tenebrosa a la luz y al conocimiento de las artes liberales. Descubro también en las fuentes escritas el caso siguiente: como muchos, por codicia, con ocasión de las Saturnales, exigieran con insistencia regalos a sus clientes y esta carga abrumara a los más pobres, el tribuno de la plebe Publicio propuso que a los ricos se les enviará solo velas de cera.”

El rey del banquete
Durante las Saturnalias se sortea durante la cena quien interpreta el papel de Saturnalicius princeps, rey de las Saturnales, amo y absurdo señor del banquete; su reino –Saturnia regna- dura todo el festival, está suscrito al tiempo de las diversas cenas y afecta a todos los presentes en la cena. La misión de este rey del desgobierno es determinar cuánto se bebe y quien canta, ordenando a los presentes que realicen actos burlescos y ridículos, como cantar desnudo u ordenar a alguien que arroje a otro al agua fría. Toda licencia está permitida, al gusto del rey.
Se tiene constancia de este “rey” en tiempos imperiales; nada sabemos de su origen y si existía en tiempos republicanos. No pocos autores consideran que se trata de una burla del gobierno imperial, naciendo por lo tanto, bajo el principado de Augusto. También aclarar que no se realiza en todas las cenas durante las fiestas, ya que en algunos hogares simplemente no se realizan, siendo más común la elección del rey entre la gente joven. Al tratarse de un sorteo, también puede caer sin problema alguno en una mujer, siendo la reina del banquete.

Sigillaria
El último día de las Saturnalias -23 de diciembre- se celebran las Sigilares. Es costumbre regalar a los niños pequeños figurillas elaboradas en terracota o cera para entretenerlos; aunque con el tiempo estos regalos se han extendido a los adultos. Suelen tener una forma en cierta medida ridícula o exagerada, figuras humanas con una cabeza desproporcionada, aunque la variedad es la norma. Marcial nombra entre algunas de estas figurillas una del famoso Bruto, otra de Hércules, una máscara burlesca de un bátavo pelirrojo y un jorobado; también se elaboran algunas con la forma de animales.
Durante las Saturnales se abre un mercado con numerosas tiendas que recibe el nombre de Sigillaria, primero en las cercanías del Pórtico de Octavia –en el Campo de Marte-, y posteriormente en las Termas de Trajano –muy cerca del Anfiteatro Flavio-. Lugar concurrido que no se limita a vender las famosas figurillas sigilares, sino productos apropiados para regalo, muchos de ellos de gran valor.