jueves, 28 de febrero de 2019

Arcana Mvndi Segunda Edición: Honrando el sagrado larario


Finalizado otro capítulo de ambientación. En este caso una somera descripción de la familia y del importante papel que tiene en la sociedad romana. ¡Los personajes tienen familia! (Aunque sea lejana y salvo alguna misántropa o desdichada excepción que nada de familia tenga). Se dan detalles sobre el pater familias, su excepcional poder sobre sus descendientes y la realidad de su autoridad en el Imperio de finales del siglo II. Además, en el capítulo describo algunos aspectos de la vida de la mujer en Roma, centrado sobre todo en sus capacidades y límites impuestos por la sociedad de la época  (que ya habrá tiempo de describir otros aspectos de su vida). ¡Era duro ser mujer en aquellos tiempos!

Y como es costumbre, tradición, y casi un atavismo, el índice como mejor forma de hacerse una idea de los contenidos:

Retazos sobre la familia
¿Qué es familia?
Familia y gens
Familias numerosas
Derecho de los tres hijos
Importancia de la familia
  • Pietas familiaris
  • Cuidados médicos familiares
  • Injurias, chismes y peleas
Sacra familiaria

El padre de familia
¿Quién es pater familias?
Patria potestas
  • Ius exponendi
  • Ius conubii
  • Ius vitae nevisque
  • Ius vendendi
  • Peculium adventicium
  • Ius noxae dandi
  • Dominica potestas
  • Adoptio
Curatela
  • Curator prodigi: tutela de derrochadores
  • Curator furiosi: tutela de débiles mentales

La mujer romana
Nota bene
Mater familias
  • Femina famosa y femina stolata
Matrimonio y maternidad
  • Inspicere ventrem
  • Sexo en el matrimonio
La mujer y el hogar
  • Viudas y ebriedad
Convivencia, maldita convivencia
  • Divorcio
Mujeres viajando solas
  • Tráfago de literas en la ciudad
Tutela mulierum
  • Asignación de un tutor
  • ¿Cuáles son las obligaciones de un tutor?
  • ¿Y cual es la realidad?
  • Mujeres sin tutor
  • Delatores
Mujeres con carácter (humiliores)
Mujeres y negocios
  • Propietarias
  • Una hija por un préstamo
  • Argentariae
Mujeres y política
  • Acilia Plecusa, un caso singular
Magia y hechizos, cosas de mujeres
  • Envenenadoras

lunes, 11 de febrero de 2019

Crónica de una presentación: Entre néctar y ambrosía


Tarde de emociones encontradas. Una lucha interna contra los nervios, ansiosos por cobrar un protagonismo que no se merecen. La mente, en un vano intento, procura captar todo lo que sucede alrededor, pero se escapan los detalles. Se charla con los amigos en un atávico rito social; a los fantasmas, que no son sino los más profundos temores, se les expulsa de este sencillo modo. Algunos de los que acompañan al futuro conferenciante rebuscan en su repertorio chanzas y conversación superficial, reunidos en una mesa en la que bailan cafés, cervezas y vino. Son momentos de distracción que se agradecen.

Se llega al lugar del evento. Para algunos tribuna y púlpito, para otros una palestra, un cadalso. Cada personalidad escoge el ánima que caracteriza el lugar. Para este humilde escriba es cada una de ellas. Solo espero que las divinidades, ociosas en su eterno Olimpo, estén derrotadas por su holgazanería y no deseen divertirse a costa de este mortal. A uno no le queda más remedio que conquistar ese territorio, hacerlo propio y aprovechar sus ventajas.

Comienza la exposición, el alma expuesta y la obra en trance emocional y dialéctico. Se detallan algunos aspectos de la misma, la mente y la lengua trabajan en consonancia (aunque no tanto como a uno le gustaría), se observa a la audiencia y se interpretan sus rostros y gestos (complejo ejercicio de deducción), se intenta un acercamiento, una conexión, que todo salga lo mejor posible. Hasta que finaliza el evento con la esperanza, al menos, de haber logrado trasmitir parte de las ideas y emociones que uno se ha empeñado en dotar a su obra.

Esta es mi primera obra literaria (y mi primera presentación), y espero que solo sea el comienzo. Algo que deciden los lectores y nadie más. Espero, confieso, encontrar mi público y hacer más soportable el tedio, y que algún lector olvide sus prosaicos problemas, al menos durante un rato. El ocio no es banal y trivial, es vital. Es pura supervivencia mental.

Quiero terminar agradeciendo a todos los que acudieron a la presentación su asistencia (que era viernes por la tarde y la semana laboral agota). En especial a Fernando De la Guardia por su esfuerzo como promotor a media jornada (ya que su sueldo de funámbulo no le permite más), a Don Carlos Oliverio por sus múltiples labores como tesorero y reportero, y a dos Laura (Cabrera una, de los Nava y Grimón la otra) por sus extensos álbumes fotográficos y sacar mi perfil menos tenebroso.

Al fin, mi novela, Entre néctar y ambrosía, es una realidad. Agradecido a la Editorial Seleer y a los futuros lectores. ¡Que las divinidades os sean propicias!




lunes, 28 de enero de 2019

Un breve preámbulo sobre mi novela Entre néctar y ambrosía



De dónde surge la idea
Hace años comencé la redacción de la primera versión de Arcana Mvndi. En aquellos tiempos apenas conocía nada sobre la civilización romana, o para ser más concreto, sobre la realidad romana. Había leído unos cuantos ensayos, no eran pocos, pero insuficientes si soy sincero. Para comprender algo lo más adecuado es combinar la sabiduría de los historiadores modernos con los autores que vivieron aquellos tiempos apasionantes que dieron forma a nuestra realidad.
Creo recordar que empecé la lectura como la mayoría, con los autores más conocidos, como Herodoto, Suetonio, Julio César, Apiano, Polibio… entre otros. Leía, devoraba tomo tras tomo (todavía lo hago), un desfile sin fin. Historia de la antigüedad, guerras, conquistas, política, los grandes hombres que, como titanes inmortales, hollaron la tierra, conformando reinos e imperios. Pero me faltaba algo. Disfrutaba de la lectura, aprendía, eso es cierto, pero algo palpitaba en mi mente, deseando llenar un vacío que ni sabía que existía.
Seguí con otros autores, como mi adorado Plinio el Viejo (que tantas tardes me ha maravillado) o su sobrino Plinio el Joven y sus deliciosas cartas; Cicerón, culmen de la política tardorepublicana, que nunca deja indiferente por su sabiduría, su cinismo y actitud desconcertante; Diodoro de Sicilia, cuyos primeros libros son sumamente interesantes y curiosos; Estrabón, que muestra la realidad de su tiempo en una obra inigualable; Galeno y sus obras médicas, de árida lectura pero un aporte sin igual de conocimientos; y una multitud cuya enumeración sería un ejercicio de vanagloria, pero que me han aportado multitud de conocimientos.
Comprendo que a la mayoría nombres como Petronio, Apuleyo o Luciano, poco le dicen. Pero con ellos descubrí otra Roma. Ellos, aunque no son los únicos, ya que en realidad no debe dejarse de lado el teatro griego y romano, me mostraron la Roma de los plebeyos, de los desheredados, de los truhanes y criminales por necesidad. Sus novelas abren al lector moderno las ciudades y campos de los romanos desde una perspectiva única e irrepetible, ya que ellos transitaron esos lugares, se embriagaron con el antiguo vino, rogando a los dioses por su bienestar personal y por la desgracia ajena. En sus arcaicas páginas desfilan una multitud singular, extravagante y absurda, de personajes, cada cual más exagerado y pintoresco que el anterior. Sin importar rango social ni riqueza, ni sabiduría o inteligencia, real o supuesta. Todo un coro digno de Baco y Mania. Y mientras más leía a estos descarados y tramposos, más comprendía y descubría otras obras similares. Roma se abría ante mí y ese vacío comenzó a llenarse de ideas pugnantes y de las risas de las antiguas divinidades, codiciosas de sacrificios y desgracias humanas.
Cuando se lee el Satiricón, El asno de oro o la multitud de obras de Luciano de Samosata, uno se maravilla con historias de mortales de variada condición, aunque la mayoría sean unos pobres desgraciados, entremezclándose relatos de divinidades y seres sobrenaturales –incluyendo espectros, hombres lobo y brujas-. En estas obras se codean solemnes divinidades con lo peor de la raza humana. Y fue en esos momentos, ya redactado aquel Arcana Mvndi, cuando bullía en mi mente escribir una obra de esas características, respetando la memoria de los autores citados, modernizando sus conceptos sin difuminar su esencia e intenciones.

El marco espacial: Siracusa
Sicilia es una tierra excepcional y fue desde el inicio el lugar escogido como marco para la novela. De hecho, como escribí en su día, cuando Arcana Mvndi estaba a la venta, el primer complemento geográfico que redacté fue Sombras de Sicilia, del que tengo más de trecientas páginas de información diversa, información que salió en gran medida de los autores clásicos, siendo las Verrinas de Cicerón una ayuda excepcional. Tal es mi pasión por esa isla mediterránea que conozco (y lo digo con total humildad) al detalle. ¿Por qué no aprovechar estos conocimientos para una novela? ¡La diosa Siracusa no me lo hubiese perdonado jamás! Tierra de gigantes lestrigones, osario de Polifemo y despensa de monstruos marinos, como las sirenas y las brutales Escila y Caribdis.
La acción de la novela transcurre casi en su totalidad en Siracusa, la ciudad por excelencia de Sicilia. Antigua patria de Arquímedes y de notorios tiranos como Hierón, ya extintos, pues la obra se desarrolla durante el siglo II bajo el dominio del poder imperial romano, aunque no preciso fecha alguna. En realidad carece de importancia, los protagonistas son unos pobres humiliores sin aspiraciones políticas o militares. Nada saben de guerras ni conspiraciones, pues la novela es una aventura plebeya, entre la picaresca, la supervivencia, el humor trágico y otras emociones diversas, como el amor e incluso el terror.

El marco temporal: una noche
Un quebradero de cabeza fue determinar el marco temporal de la novela. Al comenzar pensé en tres noches. La culpa la tiene Aulo Gelio y su obra Noches áticas. Independientemente de la obra, me encanta el título. Me parece evocador, ensoñador, un perfecto resumen de las intenciones de la obra. Pero no cuajaba en mi novela. Tres noches eran demasiado para mi idea; barajé dos, pero me parecía incluso peor. Y fue una noche, cavilando con una copa de vino (¡Cómo no!), visionando una de mis viejas películas ochenteras cuando el bueno de Martin Scorsese me dio la respuesta. Curioso que partiese de una película y no de una obra literaria. La película culpable fue After Hours (¡Jo, que noche!). El protagonista, un oficinista anodino y hastiado de su rutinaria vida, se pierde en un destartalado barrio de Nueva York (la culpable de todo es una encantadora Rosanna Arquette). No son pocas las emocionantes peripecias que sufre en una sola noche… ¡una sola noche! Más que tiempo suficiente. Ya tenía el marco espacial y temporal, solo faltaban los personajes.

Los personajes
Llevo metido en esto del rol desde hace más de treinta años (¡Maldito seas, escurridizo tiempo!). He jugado tanto como he dirigido, y como suele decirse hoy día en defensa del rol y las actividades creativas: ¿Cuántas vidas has vivido? La respuesta está clara: infinitas.
Idear y plasmar los personajes de la novela, tanto protagonistas como actores secundarios, e incluso fugaces “extras”, ha sido para mí la parte más fácil y gratificante. Tras tantos años he tenido que crear una multitud de personalidades sencillas o complejas para encarnar los diversos personajes, tantos que podría llenar el Inframundo y el Olimpo con ellos (De acuerdo, es una exageración, pero se capta la idea).
Los primeros fueron las divinidades. Claro, aquí me he precipitado y debo aclarar primero algo. La excusa de la novela, de todo lo que transcurre, es un reto entre dos diosas, siendo del siguiente modo… Bueno, mejor es lo explican ellas mismas:
“La nocturna diosa lunar, la hipnótica Selene, se llevó a sus níveos labios un par de olivas, fruto solar. Las saboreó sin prisas y cierto ánimo sensual, mientras observaba a una divinidad en particular de entre todas las que asistían a este banquete de dioses situado en el Olimpo. Se trataba de la diosa Siracusa, la deidad que constituye la ilustre ciudad siciliana de dicho nombre. A Selene le fascinaba el rostro cambiante de dicha diosa, sus maneras delicadas y autoritarias, y a pesar de no ser tan antigua como ella misma, en sus ojos la picaresca alternaba con la sabiduría, la cual en su caso había inspirado sus múltiples guerras y con ellas alguna que otra cruel plaga, sus brutales tiranos y sus magníficos pensadores, la variedad de los mitos acontecidos en su solaz y la multiplicidad de los caracteres que conformaban el hormiguero humano de sus calles, ágoras, teatros y otros lugares públicos.
Selene se dirigió a ella a viva voz, con la clara intención de ser escuchada por todos los comensales de los triclinia cercanos. Selene tiene,, entre los dioses y los hombres, fama de escasa cordura, de enloquecer con sus juegos y de ser algo chismosa y alcahueta. Al fin y al cabo, observa todo aquello que acontece durante su reino nocturno. Por lo tanto, a nadie sorprendió que iniciase uno de sus juegos.
-Diosa Siracusa, famosa entre las ciudades mediterráneas, tus noches son trágicas y cómicas, tenebrosas en sus callejones, dulces en sus lechos, deliciosas en sus huertos. Dime, alguna fábula siciliana podrás narrar a esta reunión de divinidades. Ya has visto que las danzantes y flautistas están agotadas. ¡Observa cómo Hércules y Aquiles las persiguen! ¡Dionisios y Liber Pater han sustituido la sangre de estas ninfas por vino! -dijo entre carcajadas-. Cuéntanos alguna entretenida historia que acontezca de noche, y háblanos sobre las criaturas mortales que viven en la noche siracusana.
La diosa Siracusa sonrió. Con lentitud cogió dos aceitunas que devoró con premura. Miró a los dioses. Bebió algo de dulce néctar.
-Amigos, algo podré narrar. Recuerdo lo que aconteció no hace tanto tiempo. Quizás fue solo un sueño que nunca sucedió, pero, ¿acaso importa tal detalle? –dijo con tono de cierta burla.- Os hablaré sobre esas criaturas que nos adoran y nos temen. Algunas incluso nos aman. Os hablaré sobre rivalidad, venganza y justicia, ¿o acaso no es lo mismo? -caviló,- honor y sabiduría, amistad y odio, y como no, del sempiterno amor. Os prometo una velada interesante. Curiosa Odisea en una noche de Feralia, protagonizada por dos jóvenes muy diferentes entre sí, el apolíneo Efialtes y el filósofo Clístenes, y su gran rival, Yámbulo, apodado “el cíclope” por ser tuerto y tener los modales de los hijos de Neptuno  -y sin más, Siracusa comenzó su narración.”
De este modo comienza la novela: las divinidades en un banquete olímpico, en claro contraste con lo que acontece a los mortales protagonistas en Siracusa. Y tras determinar el papel de las divinidades en esta aventura, Efialtes y Clístenes, un par de buenos amigos, inseparables, pero muy diferentes entre sí. Aunque protagonistas, a lo largo de la novela aparece una multitud que también disfruta de su momento, como la hetaira Psyque Noctis y la compañía de Fundacio Minucio, y claro, los antagonistas. Aquí debo ser prudente y discreto. ¿Debo mencionar, acaso, que una bruja, al más puro estilo del macabro Lucano, deambula por la ciudad? ¿O que otros seres sobrenaturales aparecen en la novela? No, mejor callo. Los que conocen Arcana Mvndi, en estos casos, juegan con ventaja, ya que conocen mi estilo respecto a estos seres singulares. Ninguno sin su motivación o historia.

La novela como una aventura
No iba a poner nada al respecto, pero digamos que me han convencido. Entre néctar y ambrosía no es una aventura de Arcana Mvndi… pero podría serlo. Me explico. No la escribí pensando en ello. Se trata de una obra literaria que aprovecha mi pasión por la civilización romana (conocimientos que comparto con Arcana Mvndi) y por mi gusto por ciertas extravagancias en la descripción de personajes y situaciones. ¡Me resulta imposible escapar de mi carácter!
Sin embargo, la aventura que se ven obligados a experimentar los personajes (tanto las divinidades, los protagonistas mortales y los adversarios) bien podrían situarse en el mismo universo que Arcana Mvndi. Eso es muy cierto. No requiere esfuerzo alguno. Ya se delimita tiempo, espacio y escenas. Solo tendrían que ponerse de acuerdo en la mesa de juego quién es quién (de los protagonistas) y no leerse la novela. Esto último es algo que me pesa como autor, y entro en conflicto como creador del Arcana Mvndi y escritor de Entre néctar y ambrosía. ¿Cómo sacarle el mejor jugo a la novela? Desde mi humilde opinión: paciencia, que ya saldrán aventuras para Arcana Mvndi… Pero también considero que podría ser una aventura muy curiosa. Todo un dilema.

Sin más, espero que os guste la novela y que disfrutéis de las ocurrencias de Efialtes, de las extravagancias de Clístenes y demás compañía… y que no tengáis pesadillas, salvo un dulce sueño.

Un saludo desde las Hespérides

miércoles, 9 de enero de 2019

Arcana Mvndi Segunda Edición: Mare Nostrum


Terminado otro capítulo de ambientación. En esta ocasión todo lo necesario para navegar por el Mediterráneo, ya sea como viajeros o siendo los propios navegantes. Se incluye información sobre el funcionamiento de los puertos y algunos de sus profesionales; cómo se busca barco como pasajero y algunos detalles de las travesías y la navegación, así como la tripulación habitual de un barco mercante; sin olvidar las supersticiones marineras y la infinidad de seres sobrenaturales asociados al mar.

Mare Nostrum
El Mediterráneo a finales del siglo II

Un mar, dos naturalezas
  • ¿Cómo determina un marino cuando es mare apertum?
Derecho romano marítimo: Fenus nauticum
Una notable excepción: la ruta Rodas-Alejandría
Conmemorando el mare apertum: el Navigium Isidis

Puertos marítimos
Dotaciones básicas
  • Acróteras
  • Balizas y bocanas
  • Atarazanas
  • Malecones
  • Faros
  • Almacenes
  • Termas y letrinas públicas
  • Albergues
 Algunos profesionales portuarios
Navicularius, propietarios de barcos
  • ¿Todos los navicularii son poderosos y ricos en desmesura?
  • Statio
  • Juegos peligrosos
Tignuarii, los carpinteros
  • Officina stuppatoria
Ciconiis, los operarios de las grúas
Lenunculi, marineros de puerto
Tabularii, secretarios portuarios
Urinatores, buceadores profesionales

Embarcando
Buscando barco
  • Si eres un humilior
  • Si eres un honestior
Gabarras y barcazas para pasajeros
Oneirocritica: consultado al intérprete de sueños
Propemptika, poemas de despedida
Sacrificios antes de partir
Tutela, la divinidad protectora del navío

En ruta
Una vez embarcado, derechos y obligaciones
Viajando con féminas
  • Cortesanas, hetairas y mujerzuelas
  • Entretenimientos a bordo
 Tripulación de un barco mercante
Magister navis –capitán-
Proreta -primer oficial-
Toicarco –sobrecargo-
Gubernator –piloto-
Diaetarius -encargado del camarote-
Navium custodes -vigilantes del barco-
Remex -remero-
Mesonauta -grumete-

Un par de detalles sobre la navegación
Periplos y rutas de navegación
Sidera y signa
Suelta de aves
Escandallo

Entre temores, vaticinios y supersticiones
Días nefastos
Oculi, los ojos protectores
Supersticiones
Peces sagrados: delfines y peces piloto

Los que habitan el mar
Divinidades marinas
Monstruos marinos
  • Seres de las profundidades
Seres mitológicos
  • Sirenas
  • Harpías
  • Escila y Caribdis
  • El Estrecho de Messina
  • Insepulti: los ahogados en el mar
 Apéndice: nombres de navíos

jueves, 27 de diciembre de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición: Bebidas en Roma



Finalizado otro capítulo de ambientación. En este se detallan algunas de las bebidas consumidas en el Imperio, haciendo hincapié en la parte occidental. Se describen los vinos más notorios y otras bebidas derivadas de la sagrada uva. Así como otras bebidas elaboradas con otros frutos y la cerveza, esa gran olvidada en tiempos de Roma.


Nota bene
Finalmente el capítulo de los alimentos ha ido creciendo, creciendo en demasía. Tanto que en el manual básico solo irá esta sección descriptiva de las bebidas. (Mi debate interno no ha sido pequeño al respecto). Mi pasión por la historia y mi escasa capacidad de síntesis me han derrotado. Aún sin finalizar, el capítulo destinado a los alimentos sobrepasan las cuarenta páginas de información, añadiendo recetas de cocina, anécdotas, hechos históricos, supersticiones, anotaciones médicas y algún que otro mito. Cuando termine su redacción no me extrañaría que doblase su tamaño actual. Por ello, buscaré en un futuro alguna fórmula justa para que el documento vea la luz. ¡Maldita sean estos romanos, todo el día a mandíbula batiente!

Nunc est bibendum!

Vinos
Vinum Opimianum
Los cuatro grandes
  • Setino
  • Falerno
  • Albano
  • Mamertino
 Néctares, aguapiés y vinagres de vino
  • Défruto
  • Mulso
  • Lora
  • Vinagre
  • Posca
  • Vapa
Bebidas varias
Vina condita
  • Phoinikites
  • Sicites
  • Cidonites
  • Labrusca
  • Rhodites
  • Aromatites
  • Absinthiatum
  • Mandragorite
  • Otros vinos
Aqua mulsa
Cerveza
  • Cervezas a lo largo del Imperio

jueves, 1 de noviembre de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición: el calendario



Finalizado otro capítulo para Arcana Mvndi-. En esta ocasión una descripción de cómo los romanos miden el tiempo: año, meses, semanas, días y horas. Siempre teniendo en cuenta que sea práctico y útil para las aventuras.

Festivales de la antigua Roma
Este capítulo enlaza y se complementa con el calendario religioso que redacté en este mismo blog mes a mes. Dicho calendario lo he recopilado, corregido y ampliado en un único documento, que espero algún día vea la luz –con suerte, junto al nuevo Arcana Mvndi-. De esta forma los Iniciadores podrán disponer de una herramienta completa sobre qué sucede en el Imperio mes a mes, y casi día a día.

Y ahora toca meditar otro nuevo capítulo de ambientación…

Calendario
La palabra calendarium
El año de la confusión
Ad Urbe condita

Los meses
Enero y febrero, los últimos meses en llegar
Divinidades tutelares de cada mes
  • Ianuarius mensis
  • Februarius mensis
  • Martius mensis
  • Aprilis mensis
  • Maius mensis
  • Iunius mensis
  • Iulius mensis
  • Augustus mensis
  • September mensis
  • October mensis
  • November mensis
  • December mensis

Nundinae
Saturno y Júpiter en disputa
Día de mercado
Indices nundinarii

Semana hebdómada
Semana pagana

Las horas
División natural del día

Relojes
Un poco de historia
Relojes de sol -solarium-
Relojes de agua –clepsidra-

viernes, 5 de octubre de 2018

Arcana Mvndi Segunda Edición: Las etapas de la vida



Finalizado otro capítulo de ambientación. En esta ocasión describiendo algunos aspectos de la vida cotidiana; en concreto, las etapas vitales encarnadas en el nacimiento, el paso a la edad adulta, el matrimonio y la muerte. Una herramienta narrativa y descriptiva para dar vida a aspectos que, al menos en principio, parecen cotidianos. Pero tantas cosas pueden suceder durante un parto –presagios, brujas entrometidas, engaños-; o durante el paso a la madurez de un ciudadano, un hecho público que bien pueden aprovechar adversarios de la familia; los matrimonios con sus intrigas políticas, envidias y conspiraciones femeninas; y que decir de un funeral, acto solemne vinculado a las herencias, el honor y el temible Inframundo, tan presente entre los vivos.

Y ahora toca pensar que nuevo aspecto describir a continuación…

Nacimiento
Comadronas
Niño o niña
Un curioso “método” para facilitar el parto
Los casi infinitos poderes sobrenaturales relacionados con el recién nacido
El parto
  • Dos supersticiones sobre el tipo de parto, según Plinio el Viejo
Tras el parto
Nodrizas –nutrix-
Dies lustricus
Registro de nacidos
Expositio
  • Crepundia y medallitas quebradas

Paso a la edad adulta (para los varones libres)
Fecha apropiada
Transición
Depositio barbae
Deductio in forum

Matrimonio
Iustae nuptiae
Esponsales
  • Repudium
Dote
Escogiendo el día propicio
Víspera de la boda
La ceremonia nupcial
Banquete nupcial
Rapto
Ritos en su nuevo hogar
Concubinato
Contubernio

Ceremonias funerarias
Conclamatio
Exposición del fallecido
Registro del deceso
Cortejo fúnebre
En el cementerio
  • En el campo
Un par de tipos de tumbas singulares
Inhumación y cremación
  • Inhumación
  • Cremación
Ceremonias posteriores
Unas notas legales
Novendiale
Collegia funeraticia
Sobre la profanación de tumbas