viernes, 8 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Fornacalia –primera quincena de febrero-

Festival en honor a la diosa Fornax, más o menos una divinización o encarnación del horno, para honrarla como garante de la torrefacción del grano –secado y tostado del mismo-, asunto de suma importancia para la alimentación en el mundo antiguo –y no tan antiguo-. La elaboración de harina, ya sea de cebada, escanda o cualquier otro trigo, es la base alimenticia de numerosas civilizaciones, y en Roma no era diferente. Sin pan las masas eran presa del hambre, lo que provocaba tumultos violentos e incluso rebeliones.

Instituida por Numa Pompilio
El festival, según la más antigua tradición, fue instituida por Numa Pompilio para honrar a Fornax, en un claro ruego por su beneplácito. En los primeros tiempos la torrefacción no era un asunto sencillo. A menudo el grano quedaba quemado o poco tostado, lo que era una catástrofe. Por ello, el festival solicita la protección del grano a esta deidad tan panificadora.

Pero, ¿cuándo se celebra la Fornacalia? ¿Quién preside el festival?
Es una feria conceptiva, es decir, móvil y anual, aunque sin fecha exacta. Un sacerdote especial, el curio máximus, era el encargado de establecer la fecha cada año, siempre dentro de la primera quincena de febrero. Cada curia a la que estaban asignados los ciudadanos tenía su propio sacerdote, un flamen curiales –un curio menor subordinado al curio maximus-.
Éste sacerdote designaba la fecha e incluso la hora para cada curia, aunque no eran las mismas para todas. Exponía en el foro romano mediante unas tablillas de madera las diferentes fechas asignadas a cada curia, recordando claro, que todas se celebrasen en la primera quincena de febrero.

Tras exponer las tablillas el curio maximus entonaba un canto ritual, lo que daba comienzo oficialmente al festival.

Las treinta curiae existentes en Roma son instituciones arcaicas, asociadas tanto a los ciudadanos como a la tierra. Durante la República gozaban de cierta importancia, pero ya en tiempos del Imperio pierden sus atribuciones convirtiéndose en simples asociaciones que podrían definirse de vecinales, aunque dispondrían de una sede “social”.

La celebración
Cada familia celebraba en su hogar un pequeño sacrificio incruento ante el horno, para después realizar una comida en la que el pan era el protagonista principal. En concreto se trataba de la elaboración de un pan denominado far, elaborado de escanda al estilo de los antiguos itálicos, tostado de forma que más que un pan parecía un pequeño pastel. Aquellos que no dispusiesen de horno podían acudir a la sede de su curia para ello, lo cual hacían muchos.

La elaboración de estos pastelillos en el hogar familiar era en cierta medida el más sincero ofrecimiento a Fornax, una acción de gracias ritual.

Tras la pequeña celebración familiar, se realizaba una ofrenda en el horno situado en cada una de las sedes de las curiae. Habitualmente se trababa de pan de cebada, pastelitos de escanda, algunas frutas, harina y granos, todo ofrecido en sencillos cestos o platillos de barro.

A Fornax al final no se le rogaba únicamente por la torrefacción de los granos, a su vez se le podía que favoreciese la cosecha futura, así como la protección de los campos.

Cabe destacar que este festival era especialmente popular en Roma y el resto de Italia.

Stultum feriae –el festival de los bobos-
Aquellos que por encontrarse de viaje, ocupados en sus obligaciones o bien por pura ignorancia o dejadez, podían celebrar el festival fuera de fecha, exactamente el 17 de febrero, en lo que se llamaba “el festival de los tontos”, sin importar a la curia a la que perteneciese.

1 comentario:

Paco dijo...

Muy bueno. Lo del festival de los bobos me ha encantado.