domingo, 19 de febrero de 2017

Viajando por las calzadas del Imperio

Reparando una calzada
Infinitas pueden ser las posibilidades, eventos y encuentros que cualquier viajero puede encontrarse por las calzadas romanas: desde simples campesinos llevando el esfuerzo de su trabajo al mercado más cercano hasta una procesión fúnebre llevando un cadáver, sin olvidar lo más habitual, mercaderes y campesinos llevando mercaderías.

En esta entrada voy a exponer varias de estas posibilidades, con la idea de ayudar a los Iniciadores. No es sencillo improvisar durante los viajes encuentros fortuitos y no caer en la repetición, cayendo, además, en la rutina de esos viajes “relámpago” de varias semanas y que se describen como si los personajes hubiesen empleado algún medio mágico o teúrgico que los transportase instantáneamente. Viajar en los tiempos antiguos no es asunto tan sencillo como pueda parecer, por muy buenas y cuidadas que estén las calzadas, el tiempo atmosférico, los viajeros y otras vicisitudes afectan el tránsito.

Las expondré de la forma más sencilla posible, como ideas, semillas de aventuras o pequeñas escenas; o simplemente como aderezo para ambientar y descripción.

Nota del autor: y como ayuda para calcular los días de viaje, no olvidar esta magnífica aplicación: Orbis.

Campesinos
Un numeroso grupo de campesinos con sus acémilas –burros, bueyes, alguna carreta sencilla- llevando a la ciudad sus productos agrícolas; así como alguna vianda típica de la zona. Si los personajes son amables y compran algo –ya que se les ofrece-, los lugareños les bendecirán en su viaje o bien les contarán algo de interés, quizás algún atajo o les acompañan un buen trecho –suponiendo que vayan en la misma dirección-, o les advertirán dónde pueden ocultarse los salteadores de la región.

Ornatus: puede que la fortuna haga que una mula enferme o un carro sufra un accidente. Es posible que algún personaje sea capaz de ofrecer su ayuda. O incluso que alguna atractiva campesina ofrezca el calor de sus muslos a un personaje, y que sea atrapado in fraganti –pudiendo estar compinchado el marido de esta, para que el personaje se disculpe con algo de dinero-.

Buhonero
Un buhonero y su familia con su enorme carro tirado por bueyes. Los productos que ofrece son sumamente variados, además, posee numerosa información sobre las calzadas, veredas y caminos secundarios, así como sobre las cauponae, villas y poblaciones de la región. Es un experto cocinero, por lo que acampar con él es cosa de gusto. Está bien relacionado y, previo pago, puede hacer que los personajes contacten con cualquier persona de la zona –incluyendo a algún jefe de salteadores, capataz de una villa o la prototípica bruja oculta en su choza forestal-.

Ornatus: el buhonero puede ser un estafador, o simplemente un hombre muy avaricioso. Puede adormecer a los personajes con el vino y robarles, para desaparecer durante la noche.

Reparaciones en la calzada
Las ciudades y otras poblaciones cercanas a la calzada, tienen la obligación de mantener sus vías en condiciones. Esencial para el comercio y el tránsito de los ejércitos. Esclavos públicos, milicias locales, curiosos que critican la obra –sí, eso siempre ha existido-; sin olvidar los carros y herramientas para la reparación. La vía incluye puentes, acueductos cercanos e incluso túneles. Los personajes tienen que desviarse de su ruta e ir por alguna vía secundaria o vereda, lo que retrasa el viaje y les obliga ir por alguna región menos conocida.

Ornatus: simplemente puedes emplear la excusa de las reparaciones para guiar a tus lusitores a donde tú quieras.

Familias viajeras
Viajar para visitar familiares por algún evento importante, como una boda o nacimiento son habituales, por lo que no es raro encontrarse con una o varias familias –y sus amigos más cercanos- en tránsito para esos festejos. Casi como si fuese una procesión. Estos grupos la mayoría de las veces son numerosos; viajar en grupo es más seguro. Puede que algún personaje conozca a alguien de esas familias y reciba una invitación formal al evento. En el caso de tratarse de familias de honestiores, la pompa durante el viaje es mayor, lo que puede traducirse en numerosos carros llevando a los invitados, regalos, alimentos exóticos, esclavos…

Soldados en tránsito
En las calzadas los ejércitos, del tipo que sean –legiones, auxiliares, milicias locales- tienen preferencia de paso, y no siempre guardan los modales ideales del buen romano. Más de un viajero puede recibir como grosero regalo un golpe para apartarlo del camino, o tener algún problema si se trata de una bella doncella. En el caso de llevar artículos de valor –que puede ser incluso comida- lo mejor es ocultarlo. A veces los soldados son peores que los salteadores. Sin embargo, de igual modo, si algún personaje es un honestior puede que sea escoltado durante un trecho del camino a petición del oficial que comande la tropa. Pese a todo, observar a un ejército en movimiento es todo un espectáculo digno de verse.

Correos imperiales
De vez en cuando pueden verse a veloces jinetes portando documentos. Se trata del cursus publicus, el correo imperial. Tienen preferencia de paso absoluto, ya que suelen llevar importante documentación administrativa, fiscal, judicial o militar. Portan salvoconductos –diploma-, conocen perfectamente las calzadas que emplean y están bien relacionados. Atacar a uno de ellos, molestarle o no “prestarle” tu caballo de refresco si lo necesita, son graves delitos. El caballo puede recuperarse en la próxima mutatio, establos de parada que emplean los jinetes para obtener caballos de refresco, alimento y descanso. Se puede encontrar una mutatio cada quince millas de media.

Ornatus: el correo puede estar herido, o sufrir un accidente, exigiendo a un personaje que lleve la información por él, pudiendo ser la perfecta excusa para el inicio de una aventura.

Actores ludicrae
En tránsito de una población a otra, se pueden encontrar compañías de artistas llamadas ludicrae –asociados a los juegos circenses o teatrales, de menor consideración artística, pero muy apreciados por la plebe-. Funámbulos, malabaristas, domadores de animales, zancudos, tragasables y escupefuegos, danzarines, actores caídos en desgracia… Lo que se denomina vulgarmente gente del espectáculo. Encontrarse con una de estas compañías puede ser toda una experiencia. De igual modo, puede tratarse de una compañía de actores teatrales, respetada y conocida.

Ornatus: estos artistas no tienen inconveniente en admitir a los personajes en su compañía, aunque sea temporalmente, suponiendo que esto tengo sentido según sea el grupo de personajes. Una buena excusa para una aventura y cambiar un poco de aires.

Filósofos y otros “sabios”
Muchos son los filósofos que dedican gran parte de su vida a viajar, con la idea de conocer el mundo y sus gentes. No siempre se trata de ancianos de encanecida barba. La condición de filósofo no requiere de la vejez, sino de sabiduría y voluntad. Según la escuela que profesa, ya sea un estoico o un epicúreo, el encuentro será de una naturaleza u otra. El problema consiste en la dificultad de saber si uno se encuentra ante un filósofo –o incluso un philosopho (Arcana Mvndi Edición Integral pág. 233/234)- o ante un charlatán o un timador, un simple buscavidas con buena dicción que solo busca algo de comida y, si tiene la oportunidad, robar alguna cosilla.

Marcha fúnebre
A veces sucede que alguien fallece lejos de su hogar y su familia. En los casos que el difunto tenga buenos amigos o capacidad económica para ello, ya sea por espontáneo respeto o por deseo expreso de su testamento, su cadáver será transportado a su hogar. Un carro cerrado, dispuesto con el cuerpo dentro, esperando ser incinerado o enterrado, según sea costumbre. Este carro puede ir acompañado de algunos guardianes, esclavos, algún flautista tocando una melodía fúnebre. Puede suceder, también, que el difunto fuese muy conocido y admirado, y no pocos sean los que acompañan durante un trecho esta tétrica marcha.

Ornatus: es irresistible hacer algún tipo de aventura con un cortejo fúnebre ambulante de este tipo. ¿Realmente llevan un cadáver o se trata de un fugitivo oculto? ¿Quizás un raro tesoro?

Turistas
Los honestiores adinerados, aburridos o curiosos, realizan viajes de placer, buscando maravillarse con todo lo que el Imperio puede ofrecerles. Algunas provincias, especialmente las del oriente imperial, Egipto, la Hélade y Sicilia, son motivo habitual de turismo –muy parecido al actual-. A los romanos les encanta visitar las pirámides egipcias, los gigantes de Memnón, o las maravillas naturales, como el Etna, en Sicilia. Incluso existen libros dedicados a ello. Los lugares por visitar son numerosos y variados, llenos de anécdotas históricas y mitológicas. Sin olvidar la propia Roma.

Ornatus: puede que los personajes sean contratados por un honestior, precisamente, como sus guías y protectores en un viaje turístico.

Peregrinos a lugares sagrados
Durante algunos festivales religiosos, las gentes realizan numerosas procesiones y peregrinajes a lugares sagrados, como arboledas sagradas, templos y santuarios, que abundan por doquier. Para ello te puede servir, Iniciador, el calendario religioso romano que puedes encontrar en este mismo blog. La mayoría de estas procesiones suelen dirigirse a lugares relacionados con la curación y la medicina, así como los conocidos oráculos, más comunes de lo que puede creerse.

Sacerdotes ambulantes
Innumerables son las divinidades del Imperio, así como sus sacerdotes y maneras. Por ejemplo, los personajes pueden encontrarse a los galli, sacerdotes eunucos mendicantes de Cibeles, que se desplazan en vistosos carros en los que representan a la diosa, siempre en busca de donativos; o grupos heterogéneos adoradores de divinidades exóticas, como la egipcia Isis.

Ornatus: dentro de esta categoría pueden los personajes encontrarse con teúrgos, taumaturgos y sacerdotes de cultos antagonistas del Pacto.

Misteriosas literas
A veces puede verse por la calzada alguna litera lujosa porteada por fornidos sirios o galos, escoltada por dos o tres fuertes esclavos. ¿Quién o quienes se acomodan en su interior? ¿Una bella patricia camino de su hogar o al encuentro de su amante? ¿O un honestior aquejado de gota? ¿Puede que se trate de un hedonista con dos hetairai? ¿Puede, incluso, que esté vacía y vaya en busca de alguna persona importante?

Ornatus: según sea el carácter y naturaleza de la persona transportada, pueden suceder multitud de cosas. Puede que el honestior al ver al grupo de personajes los requiera para algo, ya sea remunerado o debiéndoles un favor.

Mendigos rurales
Algún desgraciado cuyo nombre sea su apodo, el tonto del pueblo o alguien a quien la fortuna le es cruelmente esquiva, pero los mendigos y trotamundos pobres recorren las calzadas asiduamente. Cuentan alguna historia o chistes por algo de comida, el cobijo que una manta pueda dar, y vino si es posible y los viajeros están de buen humor. A veces recorren los caminos en parejas.

Ornatus: en la mitología abundan los ejemplos de divinidades que se hacen pasar por mortales, a menudo como desgraciados plebeyos. ¡Quién sabe qué verdadera naturaleza oculta el tonto del pueblo! Nota del autor: en una aventura a mis lusitores les puse un locuaz vagabundo que no era más que Mercurio divirtiéndose un rato. Una broma privada, puesto que ellos nunca lo supieron.

Los honestiores y sus bigae
Los conocidos carros tirados por dos caballos –las cuadrigas tienen como tracción cuatro caballos, de ahí su nombre; las bigae, dos-. Empleados por los honestiores más jóvenes, aventureros y aguerridos para viajar a lugares cercanos. Cuando vuelan por la calzada no suelen tener muchos miramientos o cuidado con los plebeyos que la emplean. Lo más sensato es apartarse.

Ornatus: si algún personaje es un honestior o está relacionado con el mundo circense –auriga-, puede que le reten a una carrera. Puede que tras esta sea invitado a una villa y posterior cena.

Artesanos
También los artesanos de toda condición emigran a ciudades, villas y regiones más prósperas. Habitualmente viajan con sus familias y sus enseres profesionales. Tener buena relación con estos puede ser muy beneficioso para los personajes. Es posible que más adelante se los encuentren ya instalados en alguna ciudad.

Honestiores desterrados
A los honestiores caídos en desgracia se les suele condenar con el exilio –no siempre se ejecuta por orden del emperador a todos aquellos que le han “ofendido” o incomodado de algún modo-. Según el tipo de exilio, y la prisa del condenado, puede viajar en su carpentum –lujoso y espacioso carro cerrado-, acompañado de sus sirvientes y protectores, así como su familia inmediata; o bien, ocultando su identidad viajando de incógnito como un simple plebeyo –lo que no resulta tan sencillo para alguien cuyo lenguaje es diferente al de la clase baja-.

Tranquilos salteadores
No siempre los criminales y bandoleros están “de servicio”. A menudo viajan por motivos ajenos a su profesión. En pequeños grupos o solos, transitan por las calzadas, disimulando su fiero y salvaje aspecto. Eso sí, sin dejar de observar a los otros viajeros, en busca de nuevas víctimas futuras.

Ornatus: puede que un personaje reconozco a un salteador que hace tiempo le robó en algún camino o ciudad.

Aventureros
De igual modo que la mayoría de los personajes, otros en el mundo romano se buscan la vida como pueden. Aventureros, buscavidas, mercenarios de toda profesión y condición, en busca de trabajo remunerado.

Ancianas
En los cruces de caminos, protegidas del calor por arboledas, ancianas mujeres ofrecen a los caminantes ungüentos y remedios propicios para el camino, así como amuletos. Brujas rurales, curanderas, decidoras de fortuna, tan habituales en las encrucijadas. Por un óbolo o un par de ases, monedas sencillas, regalan al viajero calmantes para los agotados pies, tortas con miel y semillas de adormidera, consejos sobre el amor y la fortuna.

Ornatus: de igual modo, los personajes pueden encontrarse con seres sobrenaturales de muy diversa naturaleza en los caminos, como fantasmas, lares viales o genii protectores de los caminos– Arcana mvndi Edición Integral pág 248/250-.

¡Espero que esta entrada sea de ayuda para tus viajes, Iniciador! ¡Que Mercurio te sea propicio!

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