domingo, 26 de febrero de 2017

Calendario religioso romano: Volcanalia –23 de agosto-

Denario de plata representando a Vulcano

Festival en honor a Vulcano, dios herrero y del fuego devorador. Este día también se honra a Maya, diosa de la primavera, como su consorte.

Origen
No se conoce con precisión cuándo se instituyó este festival, aunque se considera como lo más probable que fuese ya en tiempos de Rómulo y su corregente Tito Tacio; ambos serían, además, los constructores del Volcanal, área sagrada dedicada a Vulcano.

La celebración
El flamen volcanalis, sacerdote específico de esta divinidad, es el encargado de oficiar los sacrificios en el Volcanal. En nombre del estado romano se sacrifican un becerro y un jabalí, ambos de piel rojiza –color apropiado a Vulcano-. Además, y como una curiosa particularidad, también se sacrifican pequeños peces en el altar, arrojándolos al fuego –posiblemente se trate de sardinas, aunque existe controversia al respecto-.
Los paterfamilias, a su vez, también arrojan estos peces en los hogares de sus casas, considerando que estos tienen la propiedad –mágica o religiosa, según se guste-, de proteger sus hogares y campos del fuego. Es importante entender que el festival se celebra en pleno agosto y los incendios, debido al calor, son más que habituales.
Es costumbre que las mujeres expongan, durante el día, sus paños, vestidos y otras ropas, al sol.
Otra costumbre asociada al festival, es comenzar el día encendiendo una simple llama en una lámpara y comenzar de ese modo la jornada. Una sencilla forma de vincular el poder del fuego a la suerte de la familia. Todo lo que sea necesario para propiciar buenos auspicios.
Es interesante mencionar que Vulcano es posiblemente la deidad más querida y adorada de la ciudad de Ostia, donde sus festivales y sacerdotes son respetados, gozando de gran influencia.

Volcanal (también area Volcani)
Área sagrada situada a pie del Capitolino, en la esquina noroeste del foro romano. En tiempos de la República una superficie al aire libre, en tiempos imperiales se ha visto constreñido por sus edificios adyacentes. Posee un altar y un fuego perpetuo, poseyendo uno de los altares más antiguos de Roma –suponiendo que fuese erigido por Tito Tacio y Rómulo-. Tiene un conjunto escultórico, en la que se representa a Rómulo portando una tablilla con sus logros en caracteres griegos tallados, una cuadriga de bronce en honor a Vulcano, y una estatua del héroe Horacio Cocles.
Según Plinio, en su Historia Natural XVI (236), existe en recinto un árbol tan antiguo como la misma Roma, clarificando, además, la razón por la que Rómulo fundó el Volcanal: “Pero hay otro almez –en el Vulcanal que Rómulo construyó después de una victoria con la décima parte del botín- que se considera de la misma edad que la ciudad, según atestigua Masurio. Sus raíces penetran hasta el Foro de César a través de las oficinas municipales. Hubo junto al almez un ciprés de la misma edad, que hacia el último periodo del principado de Nerón cayó y quedó abandonado.”

Plutarco, sobre el Volcanal
Este autor, en sus Cuestiones romanas (47), se pregunta por qué se construyó fuera de la ciudad. En los tiempos arcaicos esa zona estaba fuera del pomerium –los límites sagrados de Roma-: “¿Por qué Rómulo construyó el templo de Vulcano fuera de la ciudad?
¿Acaso por motivo de los legendarios celos de Vulcano hacia Marte a causa de Venus, Rómulo, el reputado hijo de Marte, no hizo a Vulcano partícipe ni de su casa ni de la misma ciudad?
¿O esto es una tontería y el templo fue originariamente construido como lugar secreto de consejo y reunión para él y Tacio, su corregente, para convenir allí con los ancianos y tomar decisiones sobre asuntos de estado con tranquilidad y sin ser molestados?
¿O, dado que Roma estuvo desde antiguo en peligro por los incendios, decidieron honrar al dios y situar su templo fuera de la ciudad?”

Cremaciones
Según algunos autores, la zona del Volcanal era en origen un lugar habitual de cremación. Bajo la superficie se oculta un arcaico cementerio, aunque sin cadáveres: solo urnas y sus cenizas.

Curiosidades sobre la fecha
En el 23 de agosto del 153 a. C, el cónsul Q. Fulvio Nobilior fue duramente derrotado por los celtíberos en Hispania. Ese día, el del festival, se considera ater dies por ello –un día “negro”, nefasto-.
Otra curiosidad, más terrible si cabe, es la fecha de la erupción del Vesubio y la destrucción de Pompeyo, Herculano y otras pequeñas poblaciones: un día posterior al festival de Vulcano, el 24 de agosto del 79 d. C.