viernes, 7 de febrero de 2014

Calendario religioso romano: Fordicidia -15 de abril-

Tellus, en el Ara Pacis

Uno de los festivales más antiguos en Roma, consistente en el sacrificio de vacas preñadas, en honor a Tellus. Se celebra durante las Cerialia, formando parte de los ritos agrarios primaverales romanos, aunque también está vinculada con el carácter político y plebeyo de la Fornacalia y la Paganalia.

La diosa Tellus
Esta deidad tan vinculada al poder simbólico de la tierra -como Madre Tierra- puede considerarse que se nutre de ciertas características asociadas a Ceres, Bona Dea y Dea Dia, todas divinidades femeninas, agrarias y arcaicas en origen. Incluso los romanos intercambiaban sus atributos y naturaleza en ocasiones, siendo complicado disociarlas unas de otras.

Origen del festival
Diez años de vacas flacas sufría el pueblo de Roma en tiempos del rey Numa Pompilio. Acudió en ayuda de este el terrible dios Fauno, emitiendo un onírico oráculo, consistente en un acertijo:

“Por la muerte de ganado, oh rey, la diosa Tellus debe ser aplacada: dos vacas, eso es.
Deja solo un novillo de dos vidas para los ritos”

Numa, confundido y sin saber su significado, acudió a la ninfa Egeria, que supo interpretar el oráculo. Se instauró el sacrificio de las reses preñadas, que en eso consistían las dos vidas.

Nombre del festival
Procede del nombre rústico que daban los romanos en los campos a las vacas preñadas: fordae, o bien, hordae. Difiere su pronunciación teniendo en cuenta la tradición oral y no escrita de las gentes del campo. Por ello, el festival podía recibir el nombre de Hordicidia u Hordicalia. A fordae se une el término caedendae, que puede significar tanto “matanza, sacrificio”, como “cortar, amputar”, por lo que el nombre del festival puede traducirse como “sacrificio o matanza de una vaca preñada”.

El festival
Cada una de las treinta curias en las que está dividida la población en Roma sacrifica una vaca preñada –en tiempos del Imperio esta división en curiae había perdido su importancia, salvo en cuestiones rituales y religiosas-; a su vez, el Estado romano realiza otro sacrificio en el Capitolio, estando asistido por la Virgo Vestalis Maxima, la más importante sacerdotisa romana.

Tras el sacrificio, los terneros nonatos son quemados en el altar de la Regia, junto con tallos y vainas de habas. Este rito, también, está asistido por las vestales. Las cenizas resultantes se mezclan con la sangre y cenizas del caballo inmolado en el October Equus –festival celebrado el 15 de octubre-. La mezcla, llamada suffimen, se emplea en las Parilia.

Con estos sacrificios e inmolaciones se suplica por la protección y fertilidad del ganado, y por la abundancia de cosechas. Siendo de suma importancia para el bienestar del Estado romano.