jueves, 22 de diciembre de 2016

Calendario religioso romano: Mercuralia -15 de mayo-




Festival en honor a Mercurio, dios de los mercaderes y, entre otras cosas, del beneficio, la ganancia y el engaño –así como de los ladrones-.

El templo a Mercurio y el comienzo del festival
Inaugurado por el centurión M. Laetorio el 15 de mayo del 495 a. C., entre las colinas del Aventino y el Palatino, cerca de lo que sería el Circo Máximo. En esa fecha del 15 de mayo comienza el festival de la Mercuralia, también conocido como festum mercatorum, en la que participan comerciantes, mercaderes y vendedores de todo tipo.

Petición y ruego a Mercurio
Durante el festival los participantes –todos dedicados al negocio comercial- se dirigen en procesión a una fuente situada cerca de la Puerta Capena. Una vez allí, ruegan a la divinidad por la expiación de sus faltas y engaños empleados durante la ejecución de sus compraventas, estafas y malas artes, así como la fortuna para inventar nuevos trucos y engaños.

Nada como Ovidio en sus Fasti (V, 670-693) para tener una clara visión del festival y los ruegos:
“Quienesquiera que profesan la venta de mercaderías te ruegan, ofreciéndote incienso, que les reportes ganancias. Hay un agua de Mercurio, cerca de la Puerta Capena; si cabe creer en los que la han probado, posee efectos milagrosos. A la fuente va el mercader vestido con la túnica arremangada y purificado con una urna sahumada, y coge agua para llevarse. Humedece con el agua una rama de laurel y con el laurel mojado salpica todas las mercaderías que pronto han de tener otros dueños. Él también se moja se moja el pelo con el laurel chorreando y pronuncia una plegaria con su voz acostumbrada a engañar: «lava los perjurios del tiempo pasado, lava las palabras engañosas de días anteriores. Si te he puesto por testigo, Mercurio, o he invocado en falso el poder divino de Júpiter, en la creencia de que no iba a oírme, o si a sabiendas he engañado a otro dios o diosa, que los rápidos vientos del sur se lleven mis malas palabras y que el día siguiente me facilite nuevos perjurios y que los dioses de arriba no tomen cuenta de ellos, cuantos haya proferido. Únicamente, concédeme ganancias, concédeme disfrutar de las ganancias adquiridas, y haz que me sea de provecho engañar al comprador.» Mercurio se ríe desde lo alto del que pide tales cosas, acordándose de que él había robado las vacas ortigias –vacas robadas a su hermano Apolo el mismo día de su nacimiento-.”

Cerca de la Puerta Capena –al sur de Roma- existe una fuente llamada “de Mercurio”. Es una de las entradas vinculadas a la Vía Apia, la más célebre de las calzadas romanas. Curiosamente, es un barrio frecuentado por mendigos y judíos pobres.

Regio I: Porta Capena