lunes, 10 de agosto de 2015

Familias romanas: gens furia

Denario acuñado por la gens furia en tiempos de la República, representando al dios Jano a la sinistra y un trofeo militar a la diestra
En Arcana Mvndi esta es una de las siete familias que conforman el llamado Septemviratus, el cual controla y arbitra el culto a Júpiter a finales del siglo II. Aquí vamos a detallar un poco más la naturaleza de esta gens, sin desvelar los secretos que se detallan en Arcana Mvndi Edición Integral página 259.

Origen
Una de las familias más antiguas y distinguidas ya desde tiempos de la República. Muchos historiadores romanos, incluyendo los que pertenecen a esta familia, consideran que la gens furia procede de la ciudad latina de Tusculum, aunque no existe certeza de ello. En aquellos tiempos arcaicos el nombre de la familia se escribía fusius, lo que puede llevar a confusión.
Otra teoría considera que proceden de la pequeña ciudad de Medullia –igual que la gens hostilia-, el noreste de Roma, ciudad conquistada por el rey romano Anco Marcio en el siglo VII a. C. De hecho, el cognomen más antiguo conocido es medullius.
En tiempos de la República muchos de sus miembros fueron cónsules, siendo el primero Sexto Furio Medullino Fuso en el 488 a. C.

Praenomen
Los furii utilizan ciertos praenomina, no todos: Lucio, Marco, Publio, Quinto, Sexto y Spurio. Además de emplear Agrippa como praenomen, algo único entre dos familias: la gens furia y la gens menenia. Los furii pacili utilizan Gayo, y los furii brocchi utilizan Gneo y Tito.
Sin embargo, ya en tiempos del Imperio esta costumbre se va relajando, salvo en sus miembros más tradicionalistas.

Cognomina
A lo largo de los siglos la familia ha ido extendiéndose, fragmentándose en numerosas ramas, siendo estas sus cognomina: Aculeo, Bibaculus, Brocchus, Camillus, Crassipes, Luscus, Medullinus, Pacilus, Philus y Purpureo. Como una extensión más del nombre, las ramas medullina y pacila, emplean además fusus, como por ejemplo, el nombre del primer cónsul: Sexto Furio Medullino Fuso.
  • Aculeo es una cognomina singular. Muy pocos lo poseen, siendo una especie de título de honor en la familia. Significa “sutil, agudo, palabra picante”, haciendo referencia a la agudeza mental, a ser mordaz y elocuente, haciendo daño como si de un aguijón de abeja se tratase. El primer miembro de la familia en utilizar este apelativo actuaba como abogado.
  • Brocchus en origen era un apodo: “dentudo, que tiene la boca muy saliente”.
  • Camillus es un título que hace referencia a los jóvenes patricios que sirven a los sacerdotes en los altares.
  • Crassipes era en origen un apodo que hace referencia a la torpeza al andar o la gordura en las piernas.
  • Luscus es un apodo que significa “miope, corto de vista”. También empleado por las familias annia y aufidia.
  • Philus significa “amigo, amante”, de origen griego. No requiere mayor explicación.

Marco Furio Camilo (446-365)
El miembro más grande y respetado de la familia, considerado en parte precursor de la rama teúrgica de la gens furia. Un personaje complejo y admirado, que llegó a ser nombrado “Segundo fundador de Roma”.
Brillante militar y estadista de principios de la República, venció a diversos pueblos etruscos, destacando el asedio y destrucción de Veyes -396 a. C.-, la gran rival de Roma de aquellos tiempos, tras una guerra que duró diez años. Logró un ingente botín, entre ellos una estatua de Juno Regina. Entró en Roma en una cuadriga tirada por caballos blancos, y el rostro teñido de rojo, algo reservado exclusivamente a Júpiter: lo que posteriormente sería una entrada triunfal. Durante años siguió su lucha contra diversos pueblos itálicos, ya fuese como tribuno consular o como dictador. Por sus éxitos militares, Roma se convirtió en la ciudad más poderosa de Italia central; muchos pueblos se aliaban a ella por el respeto y admiración que Camilo despertaba.
Tiempo después, acusado de malversar o de distribuir injustamente el botín obtenido en Veyes, se exilió a la ciudad de Ardea; ciudad que se cree fundada por Dánae, madre de Perseo.
Mientras tanto, Roma se revolvía en problemas sociales entre la plebe y los patricios. Camilo siempre defendió sus intereses familiares y aristócratas, aunque también fue un gran reconciliador, construyendo un templo a la diosa Concordia como prueba de ello.
Poco después, los galos liderados por Brenno invadían el Lacio, derrotando estrepitosamente a los romanos en la Batalla del río Alia. Saquearon Roma, produciéndose el famoso episodio del ¡Vae Victis! (¡Ay, de los vencidos!). Solo el Capitolio quedó a salvo.
Un mensajero llegó hasta Camilo, última esperanza de los romanos, y este, gracias a su experiencia y autoridad, organizó un ejército que venció a los galos, salvando a la ciudad y recuperando los tesoros de Roma. Aclamado por ello como “Segundo fundador de Roma”. Roma no volvería a ser tomado por ningún enemigo extranjero hasta siete siglos después.
Murió con ochenta y dos años, durante una epidemia de peste.

Secretos del Pacto: el tesoro de Camilo
Guerreó en numerosas regiones y ciudades del Lacio y Etruria, logrando reunir un tesoro de objetos de culto, libros sagrados y reliquias, aprovechando su condición de dictador. Este tesoro es propiedad de las gens furia. Obviamente, estos niegan la existencia de dicho tesoro, pero las malas lenguas hablan de numerosas estatuas arcaicas obtenidas en Veyes y Falerii –ciudades etruscas-, capaces de realizar multitud de efectos sobrenaturales, como emitir oráculos y acertijos, contactar con espectros y fantasmas de antepasados; libros que describen secretos relacionados con Júpiter y sus rayos; sepulcros capaces de prolongar la vida; de una reliquia que perteneció a Dánae...

Los furii del siglo II
La gens furia en tiempos imperiales, sin dejar de ostentar poder e influencia, ya no tiene la relevancia de antaño en primera línea. Se han vuelto discretos, “provinciales”, amantes de la sabiduría. Nada de batallas. Se contentan con poseer numerosas villas en la Galia -su término preferido-, un ejército de esclavos y ser mecenas de multitud de filósofos, médicos y abogados -muchos de ellos fieles-. Pero claro, ¿quién puede realmente creer que los furio son simples terratenientes ociosos?

No hay comentarios: