
Cuando hacemos uso de un taxi la única forma de establecer cuanto debemos pagar por el recorrido realizado es el taxímetro (al menos en la mayoría de los lugares). Este problema es tan antiguo como la utilización de vehículos privados para transportar pasajeros. ¿Cuánto pagar por los diferentes recorridos? No son pocas las veces que no se llegaba a un acuerdo satisfactorio, pues los forasteros nunca se fiaban de los carreteros, siempre prestos a engañar a los que desconocían los lugares que visitaban.
Fenicios y egipcios
Este problema fue primero solventado por los fenicios hace ya 4.000 años, los cuales utilizaban un sencillo sistema: empleaban un reloj de arena comprobado por las autoridades pertinentes. Pero los egipcios fueron un poco más lejos. Disponían una rueda dentada conectada a las ruedas del vehículo, moviéndose a medida que se desplazaba el vehículo. Esta rueda dentada tenía diferentes huecos y en ellos bolitas de diferentes colores que caían en una caja. Según el número de bolitas se pagaba la carrera.
El hodómetro de Alejandría
Los griegos de la ciudad greco-egipcia de Alejandría, como no podía ser de otra forma, perfeccionaron sobremanera el “taxímetro”, el cual se llamaba hodómetro (o medidor de caminos). Este ingenioso sistema conectaba directamente con el eje del vehículo. Por medio de varias ruedas dentadas y tornillos finalizaba en una aguja situada sobre una rueda indicadora. Solo había que fijarse en el recorrido de la aguja en esta rueda, desde el principio de la carrera hasta su finalización. No había peligro de que diese una vuelta completa, ya que esta rueda podía indicar fácilmente un recorrido de hasta 20.000 millas. Por ello, para calcular el recorrido debía restarse el número final de la carrera con el que tenía al tomar el “taxi”.
Existe cierta controversia sobre el inventor del hodómetro, ya que algunos apuntan a Arquímedes de Siracusa y otros a Herón de Alejandría (ambos vivieron en esta última ciudad, por lo que se considera que se inventó en Alejandría.
El romano Vitrubio perfecciona el hodómetro
Aunque otros autores nombran el hodómetro, como Plinio el viejo o Estrabón, es el arquitecto y constructor de máquinas Vitrubio el que se encarga de perfeccionar este aparato, ya que combinaba el hodómetro con el sistema egipcio de bolitas con algunas variantes.
Las bolitas estaban colocadas en diversas oquedades circulares dispuestas en una de las ruedas posteriores. Cada cierto recorrido una de las bolitas se deslizaba por un tubo hasta una caja metálica de forma que cada bola al caer hacía cierto ruido. El pasajero podía oír perfectamente la caída de cada bola facilitando el cálculo del importe de la carrera en cada momento.
Más adelante un militar romano, del que desgraciadamente no nos ha llegado su nombre, cambió el sistema de la aguja indicadora del hodómetro. Creó un disco numerado que cada ciertas revoluciones se desplazaba indicando con un número la distancia recorrida en una ventanilla con tal precisión que cada diez cambios pasaba al siguiente orden de unidades, lo que se conoce como “arrastre por decenas”. Además, tenía la facilidad de ponerse a cero cada nuevo viaje.
Este sistema se utilizaba por las virtudes de su precisión para medir las calzadas y la distancia entre las diferentes poblaciones, facilitando la elaboración de mapas.
No dejéis lusitores que vuestro Iniciador os estafe cuando vuestros personajes alquilen un vehículo privado a estos adoradores de Laverna.
Comentarios
Saludos.
http://www.papelenblanco.com/ensayo/gabinete-de-curiosidades-romanas-para-aquellos-que-pasan-de-las-batallas
Increíble, a veces resulta llamativo lo que se parece la antiguedad a nuestros tiempos, sobre todo teniendo en cuenta lo diferente que fue la edad media :0
Una lectura muy interesante...
Magíster, es cierto que la antigüedad sorprende por su modernidad (si la comparamos con el medievo).