sábado, 23 de febrero de 2008

Revelando secretos del mundo antiguo: la licantropía (3)



Origen divino: el dios infernal Sorano

“¿Ves cómo el Soracte se yergue blanco de nieve espe­sa, como las selvas no pueden soportar el peso que las fatiga, como los arroyos han detenido sus aguas bajo el agudo hielo?”
-Oda 1.9, de Horacio.

El monte Soracte, 45 km al norte de Roma y cerca de la via Flaminia, en territorio de la antigua raza de los sabinos faliscos, domina con sus seis picos una pequeña región antiguamente primordial para los primeros romanos, pues el curso alto del Tíber pasa cercano por este territorio, además de poseer un importante vado. La ciudad de Falerii es la “capital” del pueblo de los faliscos, que pese a estar entre los etruscos son de estirpe diferente. A finales del siglo II los faliscos están plenamente integrados en el Imperio, tan cerca de Roma,… pero rinden culto a un dios primitivo y peligroso, el dios Sorano.

Sorano es el dios-lobo que protege la entrada a una gruta en el Monte Soracte, una entrada al Infierno, al mundo de ultratumba. Seres infernales y fantasmales pugnan por salir a nuestro mundo. Difícil es saber si Sorano impide su escape, o al contrario, los alienta a invadir el mundo de los vivos. Lugar extraño y embrujado.

El gramático y comentador Servio detalla según la leyenda el origen de los sacerdotes de Sorano, los hirpi sorani faliscos, durante un rito en el monte Soracte: “Cuando en cierta ocasión se celebraba un sacrificio a Dis Pater, ya que el Soracte está consagrado a los dioses Manes, aparecieron de repente unos lobos y arrebataron del fuego las vísceras de las victimas. Como los pastores los siguieron con tesón, se vieron conducidos a cierta caverna que expelía un vaho pestífero, tanto que mató a los pastores que se aproximaron; y después se propagó una peste por haber seguido a los lobos. Acerca de ello el oráculo respondió que solo podrían curarse sí imitaban a los lobos, es decir, si vivían de la rapiña. Una vez que así lo hicieron, fueron llamadas estas gentes Hirpi Sorani, pues los lobos se dice hirpi en lengua de los sabinos. Soranos en cambio se llaman por Dis, pues Dispater lleva por nombre Sorano, como si dijéramos “lobos de Dispater”. En recuerdo de ello, Virgilio compara poco después a Arruns, el etrusco aliado de Eneas, con un lobo, un Hirpi Sorani.”

Este grupo de sacerdotes-lobo se encarga de ofrecer a Sorano sacrificios durante un importante rito en el solsticio de verano. Para ello caminan descalzos sobre carbones de madera de pino encendidos llevando las ofrendas, consistentes en los animales despedazados durante los cruentos sacrificios. Al lobo Sorano solo se le calma con sangre y carne.

Sorano es una deidad o daemonium de naturaleza e historia complejas: los griegos consideran a Sorano como Apolo en su faceta de dios-lobo, ya que también está asociado al Sol, poseyendo un templo en la cima del Soracte; los romanos lo adoran como Dis Pater, el Júpiter de los infiernos y los muertos.

Los teúrgos del Pacto Secreto consideran a Sorano como un peligroso daemonium, un ente infernal y un versipellis, que posiblemente murió en una caverna vinculada al Hades pero que intenta regresar a nuestro mundo. Es posible que los Hirpi Sorani por medio de prácticas secretas puedan transformarse completamente en versipellis u obtener solo parte del poder de Sorano. Quizás para ello ofrezcan victimas humanas en sus sacrificios, pues no es raro que desaparezcan viajeros por la concurrida vía Flaminia o en la propia Roma.

domingo, 17 de febrero de 2008

Revelando secretos del mundo antiguo: la licantropía (2)



Origen: la maldición divina de Lycaón

La tierra de Arcadia, en el corazón del Peloponeso, era en la antigüedad una región de difícil acceso conocida por sus ancestrales prácticas religiosas y su vínculo al mundo sobrenatural. Considerada mágica, primitiva y terrible en numerosos aspectos: el más famoso de ellos está relacionado con la licantropía.


La Arcadia está dominada por el monte Liqueo -la imagen muestra la Arcadia actual-, donde se realizaban ritos a Zeus Lykeios. El lugar estaba habitado por multitud de lobos y otras criaturas. Agreste y boscoso, donde la penumbra suele vencer a la luz que intenta desvelar sus secretos ancestrales. Al observar estos bosques uno puede darse cuenta de que el hombre no es bienvenido. La divinidad del lugar era un dios-lobo, para algunos más cercanos a un daemonium o un héroe de siniestra naturaleza.


En tiempos antiguos el rey Lycaón, hijo de Pelasgo, realizaba a menudo ritos a esta divinidad, ofreciendo en principio sacrificios incruentos. Este rey tenía cincuenta hijos –los licaónidas-, siendo muy célebre por ello, pero estos eran impíos y violentos. Pero al parecer este rey deseaba realizar sacrificios humanos en honor a su deidad pues era hombre en extremo religioso. Como ofrenda escogió a uno de sus nietos –o a uno de sus hijos, según la fuente del mito-, el cual despedazó y mezcló con restos de animales, en un intento de engañar a Zeus. Tras realizar el cruento sacrificio y derramar la sangre en el altar en el santuario del monte Liqueo, el rey súbitamente quedó poseído por la ferocidad del lobo, huyendo del lugar moviéndose como un animal, adentrándose en el bosque, sin poder hablar, solo siendo capaz de aullar, viendo como sus ropas se transformaban en su nuevo pelaje. Zeus lo había maldecido por su impío acto. Aquellos que presenciaron el evento vieron como Lycaón se transformaba en lobo. Según el mitógrafo –Ovidio, Plinio el viejo, Pausanias- fueron los hijos los que realizaron tal sacrificio o bien incitaron a su padre a realizarlo, o bien realizó el sacrificio en su casa pues el propio Zeus lo había visitado disfrazado como un viajero. Lycaón para probar la divinidad de su huésped intentó engañarlo. Zeus montó en cólera, destruyendo la casa del rey con sus rayos y maldiciéndolo, además de transformar en lobos a los licaónidas.


Algunos dicen que durante nueve años quedaron transformados en lobos. Es posible que durante este tiempo procreasen con su nueva raza, estando sus mentes humanas aletargadas. Algunos de los licaónidas emigraron a Italia, como Daunio y Enotrio. Por lo tanto pocos dudan que Lycaón y sus hijos engendrasen numerosas camadas de lobos-hombres en los bosques de Arcadia.
Lycaón volvió tras nueve años a su forma humana, pues según el mito si durante ese tiempo no prueba carne humana puede volver a su forma original, aunque no recordaba nada de su periodo como lobo.


Los teúrgos del Pacto aseguran que en Arcadia y los territorios donde emigraron los licaónidas aún son numerosos los licántropos, siendo especialmente violentos y sanguinarios. Además, creen que en zonas agrestes subsisten pequeñas fratrías que adoran a estos seres, ofreciéndoles sacrificios humanos en pequeños santuarios ocultos. A cambio los descendientes de los licaónidas no molestan a los campesinos, conviviendo en un precario equilibrio de temor y devoción.

domingo, 10 de febrero de 2008

Revelando secretos del mundo antiguo: la licantropía (1)

En Arcana Mundi la habilidad Sabiduría popular versa sobre las creencias sobrenaturales y supersticiones del mundo antiguo. Temas como los fantasmas, magia menor, remedios populares, seres sobrenaturales, licantropía y similares están bajo su dominio. Aquí tienes la explicación de la licantropía según las creencias de la sabiduría popular. Espero te sirva de ayuda en tus partidas a la hora de utilizar la licantropía en todas sus variantes.

Desde los mismos orígenes del hombre, el lobo siempre le ha acompañado en los sombríos bosques primigenios, siendo un aliado de la noche y la oscuridad. Adversario oculto asociado al mundo infernal y los muertos, cazador y devorador de hombres y ganado. Siempre merodeando por cementerios y lugares abandonados. Pero es bien sabido que algunos hombres se han aliado con este maligno y hermoso ser, aprendiendo a convertirse en ellos, siendo poseídos por su esencia, sucumbiendo a su terrible naturaleza, los conocidos como licántropos en el mundo griego y entre los latinos versipellis –mudador de piel-. Tal es el poder sobrenatural del lobo que es creencia que si un lobo observa a un hombre antes de que este lo haga le priva de la voz momentáneamente. Además, se cree que en la cola del lobo existe un mechón que si es arrancado estando este vivo es muy eficaz como talismán amoroso y afrodisíaco. A los licántropos y a los lobos se les vincula fuertemente con el mundo de los espíritus y el Hades. Curiosamente la asociación a la plata y el daño que esta le hace al licántropo en época medieval, no tiene razón de ser en el mundo antiguo. Tampoco es tan determinante la Luna a la hora de la metamorfosis, aunque si existe cierto vinculo entre el lobo y la diosa Selene, la luna.

En la antigüedad la creencia en la licantropía es algo común y extendido, solo unos pocos la niegan –Heródoto, Plinio el viejo-, pero se trata de hombres ilustrados que pese a sus reticencias esconden cierto temor a esta superstición. Otros escriben sobre este asunto manifestando su creencia, como Ovidio, Varrón y Dionisio de Halicarnaso. El resto de las gentes no dudan del carácter sobrenatural del lobo, murmurando entre ellos sobre aquellos que se han aliado a este ser, los licántropos. Incluso en novelas latinas, como el Satiricón, se cuentan historias de fantasmas, brujas y licántropos. Algunos médicos de la antigüedad, como Galeno, describen a estos licántropos, aunque para ellos se trata de dementes. No son pocas las leyendas que relacionan a los hombres-lobo con los dioses, habitualmente en forma de maldición, o en el caso de Hécate, de poder sobrenatural un tanto maligno. Otras creencias hacen incluso a pueblos enteros capaces de transformarse en lobo, como los neurii de Escitia o los lucences de la Gallaecia. Tan arraigada está la creencia en lobos y licántropos que incluso personajes importantes de la historia y el mito están relacionados con estos seres. Al fin y al cabo, Rómulo y Remo fueron amamantados y protegidos por una loba…
La licantropía tiene diversas formas en el mundo antiguo, según sea este su origen: maldición, divino, tradición cultural y mágico.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Armas del mundo antiguo: el pugio romano




Puñal de doble filo, con una hoja de aproximadamente un pie de largo –entre 25 y 35 centímetros- y un ancho considerable, además de gozar de una elevación a lo largo de la hoja que lo hace aún más mortal. La hoja en principio elaborada en bronce, para posteriormente ser de hierro o acero, terminada en punta.
La empuñadura suele ser de bronce, remachada a través para reforzarla. Las cachas pueden ser de madera –habitualmente de terebinto negro de Siria-, marfil o cuerno, estando habitualmente muy ornamentadas. Estas cachas a veces tienen refuerzo metálico.
El extremo del pomo del arma suele tener forma biglobular –dobles esferas-, posiblemente siguiendo el modelo de puñales de la Hispania céltica. Este pomo a veces tiene la forma de cabeza de animales y deidades según el modelo y gusto de su poseedor. De todas formas muchos pomos tienen un extremo diferente.
La funda, habitualmente de metal, suele sujetarse al cinturón por medio de anillas y correas. Ricamente decoradas en plata, oro y esmaltadas en rojo. Muchas de ellas son verdaderas obras de arte, especialmente las llevadas por los oficiales en las legiones, ya que también es indicativo de grado social.
El pugio se lleva en el lado opuesto al gladius, por lo tanto los legionarios lo llevan a la izquierda y los centuriones a la derecha. Para extraerlo uno se ayuda del pulgar para desenfundarla con facilidad, empujándolo de su funda.
El término pugio procede de pugnus, lucha cuerpo a cuerpo, a distancia muy corta. El pugio romano tiene como modelo los puñales utilizados por las tribus celtas hispánicas que desde el s. III a.C. se enfrentaron a Roma, la cual no dudó en copiarlo debido a su gran efectividad. Se considera al pugio un gladius de menor tamaño, pero muy efectivo cuerpo a cuerpo, ya que puede utilizarse tanto para clavar como cortar, al poseer doble filo y punta afilada. Se considera un arma auxiliar, siendo además muy útil para la vida diaria del legionario, ya sea preparando alimentos, o para la reparación o fabricación de enseres.

Lectura recomendada: El ejército romano, de Yann le Bohec



Recuerda, romano, es a ti quien corresponde conquistar a los pueblosVirgilio, Eneida, VI, 581.

Magnífico libro -publicado por la editorial Ariel- que detalla el ejército romano durante el Imperio. Esta obra explica con detalle no solo las legiones, el reclutamiento, la táctica y el entrenamiento de los legionarios, también se ocupa de otros cuerpos de ejército, no tan célebres como las legiones, pero igualmente importantes y muy interesantes, como los pretorianos.
Una visión nueva sobre el mayor y más preparado ejército de la antigüedad, ya que aborda cuestiones como el mundo religioso dentro de las legiones y su trato con el mundo civil. Además el libro incluye un apartado de historia, detallando el ejército romano bajo Septimio Severo.
Yann le Bohec logra además que el libro sea entretenido y nada farragoso a la hora de su lectura y comprender lo que se lee. Tiene tal cantidad de detalles que su lectura es grata.
Para que se vea con claridad el contenido del libro, detallo los apartados del índice:

Primera parte: la organización del ejército. Jerarquía y calidad.
Los cuerpos de tropa. La apuesta por la diversidad.
Los hombres. La apuesta por la preparación.
El reclutamiento. La apuesta por la calidad.

Segunda parte: actividades del ejército. Defensa y ataque.
La instrucción. Preparar la victoria.
La táctica. Matar sin dejarse matar.
La estrategia: el campamento permanente. Desalentar la agresión.

Tercera parte: el papel del ejército en el Imperio. Prosperidad y política.
Historia del ejército romano. Guerra y política.
El papel material. Economía y demografía.
El papel cultural. Cultura profana y cultura sacra.
Conclusión general.

Este es el mejor libro que he leído sobre el ejército romano. Una maravilla que puede ayudar, e incluso me atrevo a decir que es imprescindible, para recrear el ejército en Arcana Mvndi. Especialmente para aquellos que deseen jugar partidas de carácter bélico.

martes, 5 de febrero de 2008

Lectura recomendada: El Primer Hombre de Roma



La autora australiana Collen McCullough recrea en esta saga de siete novelas el fin de la agonizante República romana. Novelas muy documentadas, con multitud de elementos variados como la vida misma: tragedia, comedia, traición, guerra, ambición, y un largo etcétera. A lo largo de prácticamente cien años de historia romana vuelven a la vida personajes claves de este periodo, como Gayo Mario, Sila “Felix”, Pompeyo Magno, Julio César, Marco Antonio y Augusto, sin olvidar a otros personajes históricos no tan conocidos pero claves y muy interesantes.
La autora tiene en cuenta detalles relacionados con la vida en el mundo antiguo. Tras sus novelas puede intuirse un gran trabajo de investigación y veracidad. Ciertamente he disfrutado leyendo sus libros pues te trasladan a esa época con agilidad y detalle.
La saga consta de siete novelas, abarcando un periodo que comienza en el 110 a. C. y finaliza en el 27 a. C. Aquí tienes los títulos de esta formidable saga:

El primer hombre de Roma
La corona de hierba
Favoritos de la Fortuna
Las mujeres de César
César
El caballo de César
Antonio y Cleopatra

Saga que recomiendo a los amantes del mundo antiguo, aunque sé que no coincide con la época escogida para el Arcana Mundi, es recomendable su lectura solo por el placer de leer un buen libro.