
Con este pequeño artículo comienzo una sección denominada Sabiduría popular. Para aquellos que ya posean el Arcana Mvndi y tengan acceso por lo tanto a sus misterios y secretos, se percatarán de que en el juego existe una habilidad con tal denominación. Esta sección engloba tal habilidad, siendo de utilidad tanto para lusitores como Iniciadores para incluir como material de juego y futuras aventuras.
Esta habilidad resume conocimientos, leyendas, supersticiones y habladurías sobre multitud de temas variados. Por lo tanto lo que aquí se presenta puede ser una verdad a medias, o una mentira con un fondo de verdad, pero, claro, la verdad y la mentira son tan relativas…
“Muchas cosas hay misteriosas, pero nada hay tan misterioso como el hombre”
-Sófocles (curiosamente este gran escritor y político griego vivió unos 90 años)
Es de conocimiento popular que la gente del común goza de una esperanza de vida realmente escueta: no son pocos los que viajan al Hades a la edad de cuarenta años o menos. La dureza del trabajo en el campo y los estragos de las diversas enfermedades, aplacadas solo en parte por la medicina, son factores difíciles de sortear, por no mencionar guerras y lesiones, así como multitud de remedios y supersticiones a menudo con consecuencias contrarias a las deseadas. Pero, ¿y los numerosos escritos elaborados por hombres prestigiosos y cabales que versan sobre hombres de raras y extremas longevidades? Extraña y curiosa cuestión.
Uno de los casos más célebres lo tenemos en la antigua tierra de Tartesos, lugar situado al sur de Iberia. Diversos autores comentan sobre un régulo llamado Argantonio que alcanzó la edad de 150 años. Tras esto dato debemos pensar lo siguiente. ¿Son estos escritores unos ingenuos o tras lo que parece una leyenda se esconde algún tipo de verdad? ¿Algún trato con los dioses y daemoni? ¿Rituales secretos? ¿Alguna raza de hombres diferente al resto?
Aquí tenemos algunos ejemplos de hombres que vivieron más de lo que la prudente naturaleza y los dioses parecen dictar:
Cínaras de Chipre, alcanzó los doscientos, siendo rey, aedo –poeta sagrado- y sacerdote del culto a Afrodita, el cual lo llevó a la isla. Es posible que se trate de un poderoso teúrgo conocedor de secretos sirios, lugar del que provenía. Sus descendientes se encargaron del culto durante siglos. Los vitalis de Chipre custodian su tumba. Según algunos rumores los vitalis una vez cada nueve años abren su sepulcro en nocturnidad para realizar un raro ritual sobre el cadáver. Un testigo del mismo asegura que Cínaras se levantó durante esa noche con aspecto de extrema vejez.
Epiménides de Cnosos (siglo VI a. C.), llegó a los ciento cincuenta y siete, siendo un poeta y filósofo. Se dice de él que era un iniciado del orfismo, doctrina religiosa y filosófica. Según algunos rumores al morir se le impidió la entrada en el Inframundo, por lo que vaga por los campos y costas de Creta consumiendo la vida de los desgraciados que se lo encuentran durante la noche.
Pictóreo, siendo de la tribu de los epeos, en la región griega de Etolia, era célebre por su tamaño y fuerza descomunales. Logró burlar a las Parcas hasta que cumplió los trescientos años, muriendo al instante. Sus ciclópeos huesos se trituran para elaborar un fármaco eficaz contra la vejez, además de proporcionar vigor y fuerza –y las malas lenguas comentan también que son un fuerte afrodisíaco tomado con vino-.
También es de conocimiento “popular” que los antiguos reyes de la región de Arcadia, en el Peloponeso, vivían trescientos años, aunque en esa tierra de misterios y magias, nada escapa a lo extraordinario.
Numerosas son las teorías sobre la longevidad de estos hombres, pero ninguna satisface completamente a las mentes inquietas. Según diversos mitos podría tratarse de hombres de la “estirpe de oro”, la primera creada por los dioses. Extinguidos por el tiempo, algunos lograron alcanzar la costa de un lejano lugar llamado Atlántida. Unos pocos regresaron, viviendo ocultos entre el resto de los hombres, delatando su verdadera naturaleza su increíble longevidad.
Otros podrían ser descendientes de héroes o de seres mitológicos. No es raro que algunos seres ofrezcan sus favores a los humanos, al fin y al cabo la longevidad siempre se ve como algo deseado y positivo aunque se desconoce el precio a pagar.
Se rumorea que los llamados teúrgos, así como practicantes de artes ocultas, como goéticos y taumaturgos, conocen formulas y preces que les proporcionan protección contra los estragos de la vejez.
A su vez las brujas y herboristas extraen de los jugos de plantas innominadas remedios que proporcionan vigor contra la vejez, vendidos a buen precio en los mercados del oriente del Imperio y en unas pocas tiendas umbrías de Roma.
Pero también es sabido que aquellos que posean grandes dotes de sabiduría popular son capaces de realizar amuletos contra la vejez, aunque ninguno es tan eficaz como para que su portador pueda ser llamado “hombre longevo”. Aquí tienes un ejemplo de tales amuletos:
Se escribe en una lámina de oro, plata y cinc la siguiente fórmula en alfabeto griego: Cmefis chphyris Iáeo Eón Iáeo. Dibuja el siguiente signo de forma que rodee las palabras: una serpiente que devora su cola, la cual representa a Cronos Eón, el gran lapso de tiempo. Se escribe en el otro lado de la lámina: “Guarda mi cuerpo y mi alma incólume, a mí, (escribir tu nombre)”. Después debes consagrarlo y llevarlo encima enrollado en el interior de una cajita cilíndrica de madera de ciprés.
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