martes, 24 de octubre de 2017

Calendario religioso romano: dies natalis del templo a Venus Genetrix -26 de septiembre-

Foro de César en primer plano y el templo a Venus Genetrix al fondo
Aniversario conmemorativo de la inauguración del templo fundado en honor a Venus Genetrix, divinidad asociada a la gens julia.

Farsalia (48 a. C.)
Se enfrentaban Pompeyo Magno y Julio César en la brutal segunda guerra civil que desangraba a la República romana. Ambos defensores, a su manera, de la propia república. Pompeyo contaba con mayor número de tropas, pero menos experimentadas que las de su rival; la mayoría de los senadores –optimates-, estaban a su lado. Entre los dos, cerca de 70.000 combatientes.
La suerte quiso que el destino de la república se sellase en Tesalia, tierra de brujas en el imaginario antiguo, concretamente en Farsalia. Ninguno de los dos colosos que se enfrentaban tenía certeza alguna sobre su victoria. Por ello, Julio César rogó a Venus, del que aseguraba descendía su familia, le ayudase en la batalla. Se trataba de una Venus específica: Victrix.
Apiano, en su Guerras Civiles II (68), nos narra la petición de César a Venus y su paredro Marte, así como los prodigios asociados al sacrificio realizado a colación: “En el curso de un sacrificio, a medianoche, invocó a Marte y a su misma antepasada, Venus –pues se creía que el linaje de los Julios descendía, con un ligero cambio de nombre, de Eneas y del hijo de Eneas, Ilo-, y le prometió, si salía con bien de su empresa, erigirle un templo en Roma, en acción de gracias como portadora de la victoria. A continuación, un resplandor atravesó el firmamento desde el campamento de César al de Pompeyo, donde se extinguió. Los soldados de Pompeyo lo interpretaron como una victoria brillante de ellos mismos sobre sus enemigos, pero César lo interpretó en el sentido de que él atacaría y extinguiría el poder de Pompeyo. En esa misma noche, algunas de las víctimas del sacrificio se le escaparon a Pompeyo y no fueron cogidas, y un enjambre de abejas, criaturas lentas, se posaron sobre el altar.”

César venció en Farsalia. Para muchos el punto de inflexión de la moribunda república y el alumbramiento del futuro que estaba por venir y que se conocería como imperio. Aunque el gran César había prometido el templo a Venus Victrix, finalmente lo consagró a Venus Genetrix, como engendradora de su linaje y grandeza.

Aedes Veneris Genetricis
Situado en el Foro de César –Forum Iulium-, célebre por su magnificencia y buen gusto artístico, confiriendo al templo de un escenario perfecto, teatral para los que lo visitan, elevado sobre un gran podium que hace las veces de rostra, tribuna ideada para los oradores. Dedicado el 26 de septiembre del 46 a. C. por el propio Julio César, siendo el dies natalis del templo. Ese día 26 fue la culminación del triunfo dedicado en honor a la victoria contra Pompeyo en Farsalia. Aunque dedicado ese día, las obras del Foro de César y del propio templo fueron culminadas por su digno sucesor, Augusto.
Años más tarde, el templo fue reconstruido por Domiciano y dedicado nuevamente por Trajano, añadiendo la llamada Basílica Argentaria –comercios de los argentarii, banqueros y cambistas de moneda-; esta basílica en realidad asemeja más un pórtico que une los llamados foros imperiales con el foro romano.
No está muy lejos de la Curia, lugar habitual de reunión del Senado romano. Entre el propio templo y la Curia se han habilitado algunas tabernae –oficinas- de dos plantas en las que se guardan información burocrática asociada a las actividades senatoriales. Una de estas tabernae recibe el nombre de Secretarium Senatus.
Frente al templo se han habilitado tres fuentes en las que destacan sus conjuntos escultóricos representando ninfas. Reciben el nombre de Appiades, en honor a la ninfa acuática Appias. Ovidio, en su Arte de Amar I (80) nos hace una descripción de la vida “amorosa” de su tiempo en el Foro de César: “También los foros (¿quién podría creerlo?) son sitio apropiado para el amor, y muchas veces la llama amorosa brotó en el bullicio del foro. Por donde la Apíade, situada al pie del templo de Venus construido en mármol, salpica los aires con el surtidor de sus aguas, por allí el jurisconsulto queda con frecuencia cautivo del Amor y quien se había cuidado de los demás no sabe ahora cuidarse de sí mismo; allí las palabras le faltan a menudo al orador, un caso insólito se le presenta y ha de litigar en su propio proceso. Venus se ríe de él desde su templo, que está en las inmediaciones, y el que hasta hace poco era un defensor, ahora desea ser un cliente.”
El templo alberga no pocas obras de arte, destacando la magnífica estatua de Venus Genetrix realizada por el gran escultor Arcesilao de Cirene; así como dos pinturas de Timomaco de Bizancio representando a Ajax y a Medea, que costaron una fortuna al mismo César; una estatua dorada de Cleopatra caracterizada como la diosa Isis; diversas colecciones de gemas, que reciben el nombre de dactyliothecae; una coraza decorada con perlas de Britania.
Tras el año 17 d. C., frente al templo se ha dispuesto una enorme estatua de Tiberio, donación de varias ciudades de Asia Menor tras sufrir un terremoto, como reconocimiento por la ayuda prestada por el emperador –donaciones monetarias y suspensión del pago de impuestos durante cinco años-.

El Equus Caesaris
Como curiosidad, destacar la estatua de un singular caballo situado frente al templo. Se trata del caballo que montaba habitualmente César. Llamado Genitor –creador, padre-, en honor al difunto padre del dictador.
Suetonio, en su Vida de César (61) nos detalla cierta particularidad física del caballo y su vinculación con el mundo divino: “Montaba, por otra parte, un caballo extraordinario, de pezuñas casi humanas y con los cascos hendidos a modo de dedos; había nacido en su casa y, como los arúspices habían vaticinado que presagiaba a su dueño el dominio del globo terráqueo, lo crió con gran cuidado y fue el primero en montarlo, porque no soportaba otro jinete; más tarde, dedicó incluso una estatua suya delante del templo de Venus Genetrix.”

Situación del templo respecto a los foros imperiales

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