lunes, 11 de febrero de 2019

Crónica de una presentación: Entre néctar y ambrosía


Tarde de emociones encontradas. Una lucha interna contra los nervios, ansiosos por cobrar un protagonismo que no se merecen. La mente, en un vano intento, procura captar todo lo que sucede alrededor, pero se escapan los detalles. Se charla con los amigos en un atávico rito social; a los fantasmas, que no son sino los más profundos temores, se les expulsa de este sencillo modo. Algunos de los que acompañan al futuro conferenciante rebuscan en su repertorio chanzas y conversación superficial, reunidos en una mesa en la que bailan cafés, cervezas y vino. Son momentos de distracción que se agradecen.

Se llega al lugar del evento. Para algunos tribuna y púlpito, para otros una palestra, un cadalso. Cada personalidad escoge el ánima que caracteriza el lugar. Para este humilde escriba es cada una de ellas. Solo espero que las divinidades, ociosas en su eterno Olimpo, estén derrotadas por su holgazanería y no deseen divertirse a costa de este mortal. A uno no le queda más remedio que conquistar ese territorio, hacerlo propio y aprovechar sus ventajas.

Comienza la exposición, el alma expuesta y la obra en trance emocional y dialéctico. Se detallan algunos aspectos de la misma, la mente y la lengua trabajan en consonancia (aunque no tanto como a uno le gustaría), se observa a la audiencia y se interpretan sus rostros y gestos (complejo ejercicio de deducción), se intenta un acercamiento, una conexión, que todo salga lo mejor posible. Hasta que finaliza el evento con la esperanza, al menos, de haber logrado trasmitir parte de las ideas y emociones que uno se ha empeñado en dotar a su obra.

Esta es mi primera obra literaria (y mi primera presentación), y espero que solo sea el comienzo. Algo que deciden los lectores y nadie más. Espero, confieso, encontrar mi público y hacer más soportable el tedio, y que algún lector olvide sus prosaicos problemas, al menos durante un rato. El ocio no es banal y trivial, es vital. Es pura supervivencia mental.

Quiero terminar agradeciendo a todos los que acudieron a la presentación su asistencia (que era viernes por la tarde y la semana laboral agota). En especial a Fernando De la Guardia por su esfuerzo como promotor a media jornada (ya que su sueldo de funámbulo no le permite más), a Don Carlos Oliverio por sus múltiples labores como tesorero y reportero, y a dos Laura (Cabrera una, de los Nava y Grimón la otra) por sus extensos álbumes fotográficos y sacar mi perfil menos tenebroso.

Al fin, mi novela, Entre néctar y ambrosía, es una realidad. Agradecido a la Editorial Seleer y a los futuros lectores. ¡Que las divinidades os sean propicias!




3 comentarios:

Carlos de la Cruz dijo...

Te vas a reir... pero no sabía que habías escrito una novela. Y eso que creo que sigo tu blog desde hace tiempo.

En cualquier caso, ¡enhorabuena por parir la novela! Voy a investigar un poco :)

Adrián T. Rodríguez dijo...

Ave
Pues eso es que me estoy promocionando fatal. ;) Aquí te dejo el link de la editorial, para investigues un poco sobre la temática de la novela:

https://www.editorialseleer.com/es/detalles/entre-nectar-y-ambosia-una-fabula-entre-mortales-y-dioses-en-la-sicilia-romana-1067/

fahry dijo...
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