martes, 22 de abril de 2014

Calendario religioso romano: Ludi florales/Floralia -28 de abril al 3 de mayo-


Festival en honor a Flora, diosa de las flores, los jardines y huertos, máxima manifestación de la primavera.

El culto a la diosa
De origen antiquísimo, su culto fue instaurado por el rey sabino Tito Tacio –en tiempos de Rómulo-, inaugurando un altar en la arboleda sagrada de los Hermanos Arvales, donde estos se hacen cargo de sus sacrificios –en su caso, ovejas-. Es habitual ofrecer tortas de miel y leche a la diosa.

Su sacerdote principal es el Flamen Floralis, lo que es muestra de su importancia para los primeros romanos y notoria antigüedad, siendo su culto de carácter agrario y plebeyo.

Origen del festival
Instaurado en el 238 a. C. tras la consulta de los oráculos sibilinos para acabar con una pertinaz sequía. Se inauguró el 28 de abril un templo en la ladera del monte Aventino, cerca de lo que sería el Circo Máximo. Este primer festival fue dirigido por los ediles plebeyos. El festival, sin embargo, no se celebraba anualmente, aunque no cayó en el olvido.

No fue hasta el 173 a. C., bajo el consulado de L. Postumio Albino y M. Popilio Laenas, que el festival “renació”. Ese año el granizo, el viento y la lluvia destrozaron los cultivos de flores, entre otros. Por orden del Senado, el edil Cayo Servilio, se celebraron juegos escénicos y circenses, dando un carácter más oficial al festival.

Ovidio, en sus Fasti V (315-330), narra este hecho poéticamente –donde, curiosamente, Flora se culpa del destrozo causado en las flores por su descuido en su protección-:
“No vigilaba campo alguno ni tenía en consideración los fértiles jardines; los lirios se habían agostado, podías ver las violetas resecas y languidecidos los tallos del rojizo azafrán. El Céfiro me dijo muchas veces: «No eches a perder tú misma tus dotes»; no tenía en aprecio mi dote. Los olivos estaban en flor: el granizo lastimó a las mieses; la viña hacía abrigar esperanzas: ennegrecióse el cielo con los austros y los pámpanos se cayeron con la lluvia inesperada. Y ni quería serlo ni soy cruel en mi cólera, pero no me tomé ningún cuidado en evitarla. Los padres se reunieron y ofrecieron una fiesta anual a mi vanidad por el buen florecimiento del año. Acepté el ofrecimiento. Los cónsules Laenas y Postumio celebraron los juegos en mi honor.”

Costumbres
En estas fechas es normal adornar las mesas y convites con flores, ciñendo de coronas florales a los asistentes, que impulsados por el ardor del vino, bailan frenéticamente, emiten chanzas y bromas. Tal y como describe Ovidio en sus Fasti V (341-342):
 “Nada serio se hace con la frente coronada y los que se ciñen de flores no beben agua pura.”

Además, siendo lo habitual vestir de blanco en numerosos festivales, en los Florales difiere: las gentes visten túnicas multicolores, llamativas e incluso insólitas; la intención es honrar e imitar el colorido de las flores silvestres.

También se iluminan con diferentes luminarias las calles de Roma y otras ciudades, siendo el festival en gran parte nocturno.

Destacar, que las Floralia en las zonas rústicas se celebran de un modo más tradicional y calmado, donde el carácter lascivo es sustituido por el recato y la moderación.

Juegos escénicos
El festival comienza con diversos juegos escénicos –ludi scaenici-, que consisten en representaciones teatrales y mímicas, durante los cuales se da rienda suelta a la más extrema alegría, al consumo de vino, y a la lascivia e indecencia más extremas. La plebe, que goza como nunca con este festival, exige a las actrices que se desnuden  en el escenario, llevando a cabo danzas y acciones indecentes. Son días alegres en Roma y las provincias más romanizadas.

Las prostitutas aprovechan estos días para dejarse ver con mayor libertad por las calles, incluso actúan como actrices, realizando en alguna ocasión combates gladiatorios simulados, para goce de la plebe.

Ovidio lo comenta de este modo en sus Fasti V (348-354):
“La razón por la que una legión de rameras acude a estos juegos no es difícil de hallar. La diosa no es de las que profesan actividades tétricas ni importantes; desea que sus ritos estén abiertos a la masa popular y aconseja aprovecharse del esplendor de la vida mientras está en flor…”

Juegos circenses
Los últimos días del festival, en el Circo Máximo, y otros circos de provincia, se sueltan multitud de liebres y cabras que son cazadas por la propia plebe. Animales asociados a la fertilidad, siendo herbívoros; nada sabe Flora de animales carnívoros y brutales.

Para la plebe es momento de excitación y futura alegría: los animales que atrapen con sus propias manos pasarán poco después a sus despensas, siempre escasas de carne.


También se les arrojan a las gradas ocupadas por la plebe garbanzos, habas y altramuces, plantas asociadas a la fertilidad. Y entre estas legumbres, medallas de oro con efigies indecorosas y eróticas grabadas en ellas.

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