viernes, 15 de marzo de 2013

Calendario religioso romano: festival de Anna Perenna -15 de marzo-


Licenciosa y antigua fiesta en honor a la ninfa fluvial Anna Perenna, celebrado en la ribera del Tíber adyacente al Campo de Marte, concretamente en la zona del primer miliario de la vía flaminia.

La ninfa Anna Perenna
Divinidad de cierta complejidad. En origen se trata de una ninfa asociada al río Numicio y al Tíber, aunque con el tiempo se fueron asociando diversas leyendas a su naturaleza. Sin embargo, no debe olvidarse que en esencia es una ninfa fluvial.

Según Ovidio puede tratarse de una hermana de Dido, la gran reina de Cartago. Huyendo de la ciudad tras el suicidio de la reina, arribó a Italia, donde se enamora de Eneas sin ser correspondida. Acaba sus días al arrojarse el río Numicio. Simbolizando por ello la renovación cíclica con la llegada de la primavera.

Se le asocia al tiempo en su forma lunar, pues los idus de marzo debían coincidir con el primer plenilunio del año romano –recordando que antiguamente marzo marcaba el inicio del año-. Asociada por lo tanto a la diosa Luna y a Temis. Por ello, simbolizaría el ciclo anual, buscando con su festival el que el nuevo año fuese propicio.

Otro mito relata como se le asociaba a una anciana llamada simplemente Anna que ayudó a la plebe en un momento de gran necesidad. Quizás pensaban que la anciana no era otra que Perenna oculta bajo una faz mortal. Aquí el relato:

“Ha llegado a mis oídos la opinión que voy a relatar y que no dista de la creencia verdadera. La plebe antigua, cuando no disponía de la garantía de los tribunos, escapó y se instaló en la cima del Monte Sacro. Ya les faltaba también el alimento que habían llevado consigo y el trigo apropiado para las necesidades humanas. De las Bovilas, un arrabal de la ciudad, era originaria una tal Anna, una vieja pobre, pero de grandes recursos. Con el pelo canoso ceñido por una mitra de poco peso, aderezaba tortas rústicas con sus manos temblonas, y de este modo, humeantes todavía, solía repartirlas entre el pueblo por la mañana, Tal abastecimiento resultaba grato a la gente. Cuando se hizo la paz en la ciudad, levantaron una estatua a Perenna por haberles ayudado  cuando estuvieron necesitados.”

El festival popular
Se consideraba que esta feria plebeya era una de las más licenciosas y escandalosas, ya que las borracheras y la cohabitación eran habituales y faltas del más mínimo decoro. Se celebraba el festival con abundante vino, el cual simbolizaba la salud, el festejo, así como la longevidad. Se honraba la alegría y la vida con las uniones sexuales.

Las muchachas vírgenes podían romper una prohibición sagrada de aquellos tiempos, y era la declamación de palabras soeces y obscenas –especialmente en tiempos de la República y en épocas de nupcias, después, las costumbres se relajarán-. Por ello, no era raro que las jovencitas, e incluso niños, aprovechasen para adornar ese día con insultos y palabras indecorosas. Posiblemente el fin último fuese de carácter apotropaico: se reforzaba el poder benigno de la ninfa con esta acción a la inversa, aunque para nosotros parezca extraño y contradictorio.

Aunque la mejor forma de comprender cómo se llevaba a cabo la feria es de primera mano, nada como la descripción de Ovidio en sus Fasti (III):

“El día de los Idus es el festival del genio de Ana Perenna, no lejos de tus riberas, Tíber, advenedizo. Se reúne la plebe, y echándose por doquier en la hierba verde, se pone a beber, y cada cual se recuesta con su pareja. Algunos aguantan a cielo raso; unos pocos ponen tiendas; otros levantan una chabola de hojas y ramas; otra parte, así que han levantado cañas a manera de rígidas columnas, colocan encima las togas extendidas. Sin embargo entran en calor con el sol y el vino, y se desean tantos años como copas toman, y beben contándolas. Allí podrías encontrar al que se bebe los años de Néstor –que vivió tres generaciones- y la que se convierte en la Sibila con las copas que se toma. Allí también cantan lo que aprenden en el teatro y baten hábilmente las palmas siguiendo la letra; colocan una crátera en el suelo y ejecutan duras danzas, y una muchacha ataviada baila con el pelo suelto. Cuando viene de vuelta, van haciendo eses y son el espectáculo de la gente, y los grupos con los que se topan los llaman afortunados. No hace mucho me tropecé con una romería (me ha parecido digno de referir). Una vieja borracha llevaba a rastras a un viejo borracho.”

El paso del tiempo
El carácter de esta divinidad, su naturaleza y su festival fueron variando con el paso de los siglos.

República y tiempos de Augusto
Cabe la descripción que se ha realizado del festival y la divinidad en esta época. Cabe destacar una costumbre que resultó invariable a lo largo del tiempo, y fue arrojar monedas u otros objetos a la fuente que tenía consagrada Anna Perenna en Roma, para solicitar su favor, o bien, como puro acto de devoción.

Siglo II
Al festival se añaden certámenes de índole cultural, como poesía, recitación y danza, todo en honor a la diosa. Debido a ello se pierde en cierta medida el carácter licencioso, pues muchos de los plebeyos dejan aparte sus borracheras y uniones sexuales para acudir o participar en dichas competiciones.

Siglo IV
Época de crisis y esoterismo en el Imperio. La divinidad pierde parte de su anterior naturaleza para adquirir ciertos matices de índole mágico y sobrenatural. Se le brindan ofrendas como hornillos, lámparas o calderos de bronce, asociados a rituales mágicos. Incluso algunos solicitan de ella que maldiga a sus enemigos por medio de defixiones –láminas de plomo que se empleaban como vehículo para realizar maldiciones-, así como recipientes de plomo en cuyo interior se depositaba una figurilla humana para señalar a la víctima de la maldición.

Asesinato de César
Cabe recordar que el famoso y aciago asesinato del gran Julio César ocurrió durante el festival de Anna Perenna, una de las fechas más recordadas por la humanidad: los idus de marzo del 44 a. d. n. e. Algunos consideran que la elección de esta fecha nada tiene de casual, marcando el fin de la época cesariana y el inicio del imperio augusteo.

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